Aurelie Dupont brilla en Cuba, aún sin bailar

Por M. S., en: Danza
Aurelie Dupont brilla en Cuba, aún sin bailar

La extrema pureza técnica en el ballet clásico suele asociarse por lo general a la escuela francesa, sin embargo, la étoile (estrella) de la Opera de París Aurelie Dupont elude hablar de los pies, la elasticidad y el físico cuando refiere requisitos para un estelar desempeño en su carrera. Apunta directo a una necesidad común en cualquier país y profesión: “La cabeza es muy importante”, espeta.

   Claro que se refiere a la inteligencia, porque según dice “a veces la inteligencia es una opción en los bailarines”. La Dupont dirige en la actualidad el Ballet de la Opera de París, sin haberse retirado de los escenarios, y pertenece a una elite de artistas distinguidos con el rango de étoile, superior al de primer bailarín y solo instaurado en esa compañía, cuna del ballet mundial y de la primera academia registrada en la historia.

   Aurélie-Dupon-6.jpgAurelie encarna a la perfección la idea de étoile: técnicamente exacta, esfuerzo imperceptible, refinada, sublime, capaz de pasear el abecedario de pasos para la derecha y la izquierda, y con probado dominio de los estilos. Ha sabido brillar en los clásicos: La bella durmiente, Bayadera, Don Quijote, El lago de los cisnes, Giselle, Paquita y La sílfide, tanto como en piezas más contemporáneas; pues sus interpretaciones en La dama de las camelias, Sylvia y Le parc sientan un precedente de peso. Coreografías de Jhon Neumeier, Jiri Kylian, Roland Petit, Ohad Naharin, Pina Bausch, Mats Ek y Angeline Predjocal, cobran un sentido dramático singular mientras ella las danza.

   “Yo trabajé mucho mi técnica, pero para poder tener un rápido acceso a la interpretación. Los papeles que gozaba interpretar eran todos los que terminan trágicamente. Me gustan también los personajes que evolucionan en el tiempo”, confesó en la sede del Ballet Nacional de Cuba (BNC), a donde llegó atraída por el 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana.

   web_dupont000_sapa990117142170.jpgLa diva francesa se pregunta si los profesores en esta islita del Caribe son muy buenos o si acaso los cubanos han nacido para bailar.    “En cuanto a enseñanza, la escuela cubana es considerada como una de las mejores del mundo. Sobre todo en técnica masculina, y aquí en las clases que estoy tomando veo bailarines muy talentosos y dotados. Cuando en el extranjero va a bailar un cubano, uno está seguro de que va a bailar bien”, atestiguó.

   Por esto, le interesa establecer un intercambio con la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, de Cuba, donde curiosamente ella es un referente estudiado, disfrutado por incontables alumnas mediante video.

   La designación de Dupont como directora del Ballet de la Opera de París tomó al mundo por sorpresa pues en mayo de 2015, con 42 años de edad, se retiró oficialmente de los grandes clásicos; pero siguió bailando piezas contemporáneas en festivales y galas. Por otra parte, el anterior director, Benjamin Millepied, llevaba poco más de un año en el puesto.

   aurelie-dupont-opera-paris.jpg“En los últimos dos años, hemos hecho más danza contemporánea que clásica y es muy importante conservar la herencia del ballet, sin olvidarnos de la danza moderna que yo adoro. A mi juicio, la clásica debiera ser más quisquillosa y la contemporánea un poco más arriesgada. A mí no me gusta ser neutra, o sea, estar en el medio. O una cosa o la otra”, explica y subraya su intención de retomar las piezas clásicas en el repertorio y de elevar el nivel técnico de la compañía.

   Además, menciona en más de una ocasión el respeto a una herencia, con sobradas razones para ello porque adora el repertorio aprendido en su juventud, repleto de versiones coreográficas del prodigio ruso Rudolf Nureyev, a quien valora de técnicamente complejo y delicado. Al mismo tiempo, inculpa a esa práctica o régimen de la calidad que alcanzó como bailarina.

   Si hubiese nacido en una época anterior le habría encantado trabajar con el maestro ruso Georges Balanchine y con el ucraniano Serge Lifar.

   “Balanchine fue un visionario, supo mostrar los valores de las personas. Y me hubiese gustado ser Carla Fracci en Giselle”, revela en expresa reverencia al poderío técnico y la interpretación sublime. Aunque defiende la visión de educar al bailarín atlético para alcanzar el verdadero virtuosismo cuando logre integrar ambas cualidades. “Eso se aprende”, sostuvo.

  Un detalle favorable a la transmisión del ballet y la comunicación entre sus practicantes es el lenguaje común de los pasos en francés, por convención universal según la cual al giro se le denominará pirouette en cualquier rincón del planeta, por solo citar un ejemplo. Pero más allá de que la metodología del ballet mantiene su esencia inalterable, Aurelie destaca las características de cada escuela, fuente de complementos y diferencias.

 Aurélie-Dupont.-Photo-Julien-Benhamou-Opéra-National-de-Paris1.jpg  “Por eso es tan interesante participar en este tipo de festivales, porque así uno puede ver la diferencia en el trabajo, en la forma de abordar la danza”, comenta mientras ella misma se siente atrapada por la música de Cascanueces, proveniente de un salón de ensayos.

   Aurelie Dupont aún danza maravillosamente, sin embargo, decidió renunciar a bailar en Cuba para no abusar del cargo de directora cuando su partenaire habitual, Hervé Moreau, se lesionó, días antes de este viaje. Hubiese podido designar un sustituto, pero en plena temporada de la compañía Alma Mater del ballet universal la acción implicaba romper algún programa preestablecido y no le pareció una buena idea.

   De todos modos, vino al 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana, participó en clases, presenció funciones, visitó la escuela, y retornó a París con una promesa digna del anhelo del público cubano: “regresaré el año que viene a bailar”.


Article score: 5 by 4 readers.

Comments


Post yours:
Marina Life
Taina Gourp
Progressive Strategy Group
Advertisement

Events