Xiomara Reyes: “Estoy apasionadamente enamorada de la danza”

Por José Ernesto González Mosquera, en: Danza
Xiomara Reyes: “Estoy apasionadamente enamorada de la danza”

Desde los tiempos en que la prima ballerina assoluta Alicia Alonso conquistaba al público estadounidense y mundial como estrella del Ballet Theatre (hoy American Ballet Theatre), ninguna bailarina cubana había ostentado el máximo rango de Primera Bailarina de, quizás, la compañía más prestigiosa de ese país y una de las grandes del Mundo.

Xiomara ReyesEn 2001 Xiomara ingresó a las filas del ABT, y antes anduvo siete años por Bélgica como parte del Real Ballet de Flandes. Partió bien joven de Cuba para probar otras suertes la niña que nació en el hospital materno del barrio del Vedado habanero conocido como Maternidad de Línea por su ubicación en la calle Línea y la Avenida de los Presidentes (calle G). No fue mucho el tiempo profesional en el que la joven Xiomara bailó en su país, sino que prefirió aventurarse en otras tierras.

“El motivo fue la curiosidad. ¿Qué hay más allá? ¿Qué más es posible? Cuando me fui del Ballet Nacional de Cuba tenía 19 años y el director de la compañía en Bélgica me ofreció la posibilidad de bailar Giselle. En ese momento en Cuba no se le daba ese rol a nadie más joven que 25. Para alguien tan ávido como yo era largo tiempo a esperar para algo que había soñado toda mi vida. Desde que mi madre había encontrado un disco de Giselle cuando yo era niña uno de mis pasatiempos favoritos era poner esa música y crear historias bailadas. Mi atracción hacia el drama y el contar historias han sido siempre lo que más he amado de mi carrera. Cuando una oportunidad se presentó de hacer mi sueño realidad no lo pensé. Estaba lista para la aventura”.

Sin embargo no puede decir que haya sido fácil. Llegó a un país extraño a probar suerte. “Entre las diferencias están la barrera del lenguaje y después una vida completamente diferente. Uno tiene que aprender otras reglas, cómo funcionan las cosas en otro país. Hay cosas más fáciles y cosas más complicadas. Creciendo en Cuba hay muchas cosas que tomamos por hecho como la salud o la educación. En otros países hay que pagar por todo. Al mismo tiempo el nivel de vida es más alto en general. Hay más opciones para escoger, no solo en la vida personal sino también como artista. Es muy normal para un bailarín el trabajar en diferentes compañías a través de su carrera. La gente  busca, explora, trata cosas nuevas, crece.

Sin embargo fueron días llenos de curiosidad, de miedos y determinación. Por los primeros tres meses me prohibí llorar o extrañar y pagué caro por eso porque una vez que le abrí la puerta al llanto no pare por un rato pero al menos me dio un tiempo en el que aprendí mucho”. Por suerte el cubano es muy trabajador en general y el ser humano tiene un gran poder de adaptación porque tiene la capacidad de aprender. El que se adapta mejor es el que siempre se mantiene curioso y con ganas de superarse”. 

Xiomara ReyesEs usual que las grandes compañías contraten (salvo los casos autosuficientes como los rusos o los franceses con rarísimas ocasiones) a bailarines dotados de diferentes partes del Mundo para integrar sus filas. Por tal razón es sencillo encontrarse una amalgama de latinos, europeos o asiáticos en esos espacios. Entonces Xiomara Reyes no se siente como una emigrante en un país extraño.

“Con el tiempo uno comienza a sentirse ciudadano del mundo cuando empieza a conocer diferentes gentes y países. Entonces comienzas a comprender cuanto tenemos en común y cuán importante es el respeto al ser humano en general sin importar nacionalidad, género o raza. Lo que no quiere decir que no se sienta el mismo orgullo cuando un cubano gana una medalla o crea algo de valor y belleza para la humanidad. El arte del ballet en general es migratorio. El artista quiere experimentar cosas nuevas y diferentes. Este fenómeno no es nuevo ni está limitado a los cubanos”.

18 años separaron a la minúscula Xiomara, con su pelo bien negro y su seguridad de hierro, de volver a pisar un escenario cubano como bailarina. Lo hizo como flamante Primera Bailarina en la visita que hiciera a Cuba el American Ballet Theatre como invitados al 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana en el 2010. Tanto tiempo fuera de Cuba, entre galas, giras y concursos internacionales, entre Europa y Estados Unidos, la cubana asegura que se ha enriquecido como bailarina y ser humano.

“¿Qué es lo que hace a un bailarín cubano? Si es que vamos a utilizar esta denominación al 100% yo diría que es haber experimentado la danza en Cuba exclusivamente, el haber crecido y trabajado solo en el entorno de la escuela cubana toda tu vida”.

Xiomara ha experimentado otras influencias más allá de la cubana: la escuela norteamericana con Robert Denvers en Bélgica, la escuela de Balanchine, la escuela inglesa cuando trabajaba los ballets de Macmillan o Ashton, o la influencia rusa a través de las enseñanzas de su ensayadora Irina Kolpakova y su esposo Rinat Imaev, ambos de la escuela Vaganova.

“Un bailarín cubano es un artista y un artista para mí es alguien que es capaz de expandir su vocabulario en todos los sentidos. Cuando yo salgo a bailar Kitry no soy cubana, soy española durante esas dos horas; italiana si soy Julieta, alemana si soy Giselle y francesa si soy Manon. Es mi deber como artista el tratar de entender de donde viene ese personaje, que le rodea, porque reacciona de la manera que lo hace. Nunca olvidando que hay un hilo que conecta a cada ser humano y que nos une a todos sin importar de dónde venimos”

Por dentro hay más cosas que nos unen de las que nos separan. Ese es el hilo que sigo cuando me identifico con un personaje no importa de dónde eres: si te traicionan, sufres y si te enamoras, eres feliz. Entonces si un día bailo Cecilia Valdés podría ser considerada una bailarina cubana o una joven cubana. La danza, desde mi punto de vista, viene del corazón y no de la mente. No hay otra manera de entender la danza que no sea a través de una expresión genuina de lo que existe en el mundo interior del artista. La escuela cubana de ballet nos dio una base para manejar las vicisitudes técnicas de este arte y nos enseñó que el lado artístico es vital. Ahora es nuestro trabajo como artistas el desarrollo de lo que se nos ha dado y en eso las posibilidades son infinitas”.

Xiomara ReyesDe esa misma manera Xiomara, con toda su carrera acumulada, con cientos de funciones en los más exigentes roles tanto clásicos como contemporáneos, con premios y reconocimientos a nivel mundial en Varna (1990), París (1992) o Luxemburgo (1995), ha probado el arte de la enseñanza. En las últimas jornadas pedagógicas Fernando Alonso In memoriam, acontecidas en el 2014 durante el festival de ballet de La Habana de ese año, pudo disfrutarse una clase magistral ofrecida por la Reyes donde puso de manifiesto toda esa mixtura aprendida de las escuelas cubana, americana y rusa, además de una exigencia y mano de hierro al momento de realizar las correcciones especificas a los jóvenes estudiantes.

“Me encanta compartir lo aprendido y cuando enseño busco ser clara. Muchas veces el bailarín complica las cosas más de lo necesario y la danza se vuelve muy forzada. Nuestro trabajo es crear magia, la magia que transforma lo difícil en fácil, lo no natural en natural, el esfuerzo en gracia. Eso es lo que trato de compartir con el alumno”.

Y precisamente en esa gracia recae el arte de Xiomara Reyes. No busca el virtuosismo aunque su escuela lo venere, no posee el cuerpo perfecto y lo sabe, pero concibe cada personaje con las herramientas vivenciales, proyecta los personajes, les ofrece matices y los enriquece, y trabaja su técnica con limpieza y elegancia. Ha sido infinidad de ocasiones Cenicienta, Julieta, Giselle, Nikiya en La Bayadera, Kitri en Don Quijote, Swanilda en Coppelia y Odette-Odile en El lago de los cisnes.

En Estados Unidos, Xiomara Reyes ha conquistado a la audiencia y a la crítica, no solo por su técnica precisa, limpia y sin alardes; sino por su capacidad para entender cada personaje y dotarlo de una aire único y especial.

“Giselle, hasta cierto punto, es el alfa y omega de mi carrera como bailarina. Manon siempre fue mi sueño (uno de los que hice realidad); recuerdo con cariño Julieta porque quien no sueña de morir por amor; el lago de los cisnes ha sido mi reto que conquisté en el 2014 probablemente ganando el premio a la bailarina con mayor edad en debutar en ese rol.

Entre los roles que me hubiera gustado hacer está Margarita en La dama de las camelias de Nuemaier. Bailé Prudence que es el segundo rol y trabajar con ese coreógrafo ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida”.

Ahora que ya esta etapa terminó debo decir que mi experiencia con el ABT ha sido un sueño hecho realidad, no solo porque me dio la oportunidad de florecer como artista y explorar una cantidad de roles que me han enriquecido como bailarina y como persona, sino también porque me dio la posibilidad de colaborar con cantidad de personalidades de inmenso talento y con leyendas de nuestro arte. Me gustaría ser recordada como alguien apasionadamente enamorada de la danza. Tras el retiro seguiré bailando y enseñando, pero sobre todo estaré abierta a lo que traiga la vida”.


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