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Antoine Mena: la pintura en acto puro y libre

 Antoine Mena: la pintura en acto puro y libre

Al igual que otros jóvenes artistas de la isla, Antoine Mena comparte su estudio, de ahí que, una vez dentro, da la impresión de habitar una galería, singularizada por los pinceles y tubos de óleo dispersos. Sus piezas se encuentran en el segundo nivel, casi al final de este, dispuestas alrededor de una mesa grande y repleta de vestigios que sugieren una intensa experimentación con el color.

Antoine Mena: la pintura en acto puro y librePrefiere que su obra hable por él y despliegue toda su capacidad de diálogo con el espectador, de manera tal que este pueda crear a la vez sus propios universos, casi como un alter ego de su creador. En varios de los lienzos subyacen creaciones anteriores resueltas ahora en capas cuyos efectos visuales dotan a los nuevos cuadros de una profundidad y riqueza singulares, a los cuales se une la propensión de trabajar sobre la línea y los ángulos rectos como referentes de la contemporaneidad.

Mena reconoce aquí su interés por la fragmentación de los bordes en la pieza, por cubrir elementos con grandes planos, con una línea fuerte capaz de interferir con la parte más figurativa o académica y que derive en una figuración expresionista con el signo de una creación espontánea interesada en hurgar la condición interna de los personajes, en su mayoría femeninos. Sin embargo, antes de llegar al cuadro, Mena se sumerge en la exploración de decenas de imágenes para escoger aquellas que manipulará digitalmente en un acto que califica como un acto vital y espontáneo.

Una vez que visualiza la imagen que quiere transformar, comienza a experimentar con la gama de colores al tiempo que recorta, incorpora objetos y nuevas formas de una manera que le resulta muy natural y sobre todo muy rápida en función de la transformación deseada.

En una etapa anterior, el trabajo terminado se convertía en una lienzografía, no obstante, la experiencia de pintar y la posibilidad de conmutar la frialdad de un programa digital en un lienzo han sido determinantes en su trabajo artístico más reciente. En esa mutación o reinterpretación, Antoine Mena reconoce su creación, sobre todo en términos de desarrollar una simbología alrededor de los personajes, derivada de su subconsciente y que al mismo tiempo logre efectos diversos en la conciencia del público. Así, valiéndose además de las herramientas digitales más rústicas, dirige la fuerza expresiva de sus trabajos hacia formas retorcidas en combinación con influencias de la iconografía pop y el estilo bad painting.

Antoine Mena: la pintura en acto puro y libreEsto último se hace aún más reconocible en sus composiciones de trazos toscos, gruesos y discontinuos; y en el contraste violento de los tonos escogidos para cada caso y que refuerzan determinados discursos relacionados con la figura de la mujer y, más recientemente, con la iconografía de las nuevas tecnologías. Antoine Mena se confiesa intrigado por el género opuesto y sus comportamientos en la sociedad moderna, lo cual justifica su serie pictórica más extensa.

Mujeres recrea de manera sarcástica las necesidades materiales y espirituales de este universo, con particular atención en las circunstancias históricas y sociales que lo han condicionado, e insta a reflexionar acerca del consumismo y la superficialidad.

Entre estos cuadros llama la atención otro de medianas proporciones y que simula la pantalla de un reproductor audiovisual. Para este primer ensayo, el joven pintor se ha enfocado en el ícono “Reproducir” como recurso para dejar en manos del público la posibilidad de construir su propia narración, lo que, a su vez, dota a la pieza de una movilidad aparente.

Prefiere no aventurarse sobre esta nueva serie, reflexionar y mantenerse constante a su máxima de dejar la creación como acto puro y libre.

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