Alejandra Oliva y Manuel D. Lugo, la constante búsqueda de un arte mejor

Alejandra Oliva y Manuel D. Lugo, la constante búsqueda de un arte mejor

Creada en 1994 con el propósito de operar redes de La reflexión acerca de la contemporaneidad y cómo a su apresurado paso responden las relaciones humanas con el entorno que le rodean, el factor tiempo, que nunca parece ser suficiente, y la constante búsqueda de un sello propio, son algunas de la motivaciones que impulsan a Alejandra Oliva y a Manuel Daniel Lugo, dos jóvenes artistas cubanos de la plástica que van consolidando su trabajo en ese competitivo mundo que es el arte contemporáneo.

Alejandra Oliva y Manuel D. Lugo, la constante búsqueda de un arte mejorEgresados de la Escuela Nacional de Bellas Artes “San Alejandro” y del Instituto Superior de Arte (ISA), juntos desarrollan una interesante obra, centrada sobre todo en las instalaciones, que ha recibido elogios dentro y fuera de Cuba.

“Decidimos, a partir de 2013, comenzar como dúo de trabajo, cuentan a CubaPlus Latinos, y la primera exposición conjunta se llamó De Verde Arte, un proyecto que en tres tiempos, pasado, presente y futuro, consistía en un gran jardín artificial que era el soporte de todas las piezas”.

Desde entonces otras tres exposiciones han llevado la firma de los jóvenes: Pensar en suspensivo, Flores silvestres y Longitud de onda, la más reciente, además de entregas para muestras colectivas.

“Longitud de onda parte de un concepto científico y de ahí hurga en la relación del ser humano con el medio que le rodea, sobre los límites de la armonía con ese entorno o convertirse en un transformador del mismo, y cómo estas aptitudes se comportan a través del tiempo, todo a partir de siete instalaciones, cada una con un discurso propio”.

El concepto de la muestra es una constante en el trabajo de Alejandra y Manuel, que aseguran que “el tiempo es una especie de obsesión para nosotros, por ejemplo captar un instante puntual de las cosas, la atemporalidad; también la figura humana, y la relación con los elementos”.

Alejandra Oliva y Manuel D. Lugo, la constante búsqueda de un arte mejorCrear en Cuba cada vez constituye un reto mayor, coinciden, las artes plásticas tienen niveles muy altos en cuanto a producción y calidad, equiparable a la de países desarrollados. “También favorece el contacto creciente con el resto del mundo y eso enriquece mucho la creatividad artística, aunque esto es parte de la formación del artista, tener la oportunidad de nutrirse de lo que se hace en otros lugares, qué estéticas se trabajan, cómo, las diferentes corrientes, y de ahí sacar lo útil para cada cual”.

Sin embargo, ven zonas de peligro, sobre todo en la asimilación de patrones que pueden atentar contra el rol del artista visto desde su obra, porque “existe el riesgo de perder la personalidad como creador, que se haga un arte que no identifique a quien la concibió, y es algo muy común hoy.

“Este es un aspecto que cuidamos mucho en nuestro trabajo, señalan, tratamos de que el público sienta que hay un artista detrás de cada obra, que nuestro discurso, técnicas e ideas confluyan armónicamente y sea reconocible el arte.

En consecuencia nos interesa involucrar al público en nuestro trabajo, muchas de las obras se complementan con su presencia, queremos que sean más que espectadores pasivo, que interactúen con las piezas, que dialoguen con ellas.

“Sabemos que las lecturas y reacciones están permeadas por lo subjetivo, condicionadas por muchísimas circunstancias, y eso enriquece nuestra propuesta; de ahí surge la pluralidad de interpretaciones que despierta reacciones distintas ante una obra, que incluso a nosotros, sus creadores, nos abre el espectro”.

El trabajo no cesa para Alejandra y Manuel. Para este 2018 “cocinan” varios proyectos como dúo y en colaboración con otros artistas, sin embargo, su juventud hace pensar en torno a la seriedad de sus propuestas, y cómo será la proyección de estas de cara al futuro.

Alejandra Oliva y Manuel D. Lugo, la constante búsqueda de un arte mejorLa respuesta es tan sincera como su arte: “Trabajamos a un buen ritmo, sobre todo en cuanto a la creatividad, nos interesa mucho crear en los márgenes de lo que se está haciendo en el arte contemporáneo, porque consideramos que nos permite comunicar nuestras ideas, pero con el objetivo de que la gente nos reconozca en las propuestas artísticas.

“Ahora mismo ese proceso de búsqueda y experimentación es lo que nos ocupa, crear un arte propio, y en ese sentido tenemos mucho camino por delante. Es difícil cuando el trabajo es tan diverso aunque prevalezca el estilo, incluso los conceptos. Pensamos es cuestión de tiempo y mucho trabajo para que el público nos identifique con una visualidad, que sepa identificar, a través de las variaciones, los rasgos que nos caracterizan como artistas”.

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