Antonio Hernández: El arte me salvó

Antonio Hernández: El arte me salvó

La intimidad y las historias tras bambalinas, los segundos antes de salir a la pasarela, el momento justo de introspección antes de mostrarse al público, los miedos y conflictos personales, son captados por el lente de Antonio Hernández en Camerinos, una muestra que deja de lado la belleza superficial y propone descubrir los misterios individuales.

Antonio Hernández: El arte me salvóAun cuando el matiz teatral marca las imágenes, el joven cubano prefiere dar paso a la espontaneidad y mostrar una visión más humanista, sensible y comprensiva del arte del modelaje, castigado muchas veces por percepciones un tanto frívolas. Pero el creador inquieto no se conforma con la mujer de los escenarios y va en busca de aquella que anda por las calles, que lleva sobre sí el peso de los años y la dureza de la vida, que tiene en su hogar un escenario diferente, con otros personajes y libretos. Surge así, Piel adentro, un viaje hacia el pasado, los sentimientos y anhelos de Nelsa, la representación de cualquier anciana de una ciudad, un país, un continente.

De los cánones impuestos en las pasarelas a la sencillez y complejidad de la condición humana, el fotógrafo realiza un recorrido que transforma no solo su obra, sino también su interior, como parte de un proceso de madurez y desarrollo.

“Yo soy sommelier, pero dejé la gastronomía y los vinos para adentrarme en el arte, primero por asuntos comerciales y después por una necesidad individual. Comencé haciendo fotos de desfiles y joyas, pero hubo un momento en el que decidí trabajar en temas que fui descubriendo, cuestiones que me fui planteando”, confiesa.

“Tras inscribirme en los talleres de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, empecé a centrarme en mis proyectos y en 2015 quedó lista Camerinos, una serie que continúo perfeccionando y ampliando. Casi todas las imágenes incluidas en ella son espontáneas, las modelos no posaron para mí, por el contrario, siempre me mantuve distante”, relata.

Hernández expresa su preferencia por el blanco y negro, el aprovechamiento de las luces y matices, los primeros planos, el enfoque selectivo y el tratamiento cuidadoso de los retratos y los detalles.

“En Piel adentro trabajo con una sola persona, una mujer de más de 70 años. Con ella hago un viaje por las estancias de la memoria y voy más allá de la superficie, entro en su mundo interior. Cuando estaba en los escenarios supe que no quería reflejar solo lo hermoso, sino llevar a lo bello realidades que otros abordan de una manera cruel y brutal. Ese proceso de trasformación me cambió a mí mismo.

Antonio Hernández: El arte me salvó“En casi cada una de las fotos de Nelsa se ven sus manos. Cuidé cada detalle, las texturas de la piel, los encuadres. Se trata de alguien que ha tenido una vida difícil. Quise hablar de la mujer a través de ella, que la gente la viera y se interesara por su historia. “Creo que existe un gran misterio dentro de cada individuo, cada cual es un universo totalmente diferente. Busco lo espontáneo, que el público pueda sentirse dentro de un teatro o conocer a una anciana, interactuar con ella y querer entenderla”, asegura.

Hernández repara también en su interés por la piel, no solo humana, sino de los objetos en general. “A través de los grafitis y el muralismo intento reflejar cómo el hombre interviene la piel de la ciudad, a la vez desgastada y erosionada por la mano del tiempo. Es un trabajo que desarrollo en Cuba, Colombia y Estados Unidos desde hace dos años.

“Además, tengo un proyecto sobre la memoria y los recuerdos de mi niñez. Soy el sujeto de esa obra, pero no me centro en autorretratos, sino en objetos de cuando era pequeño. Trato de recuperar esos tiempos e inmortalizarlos”.

Tony, como lo llaman sus amigos, asegura ser muy exigente consigo mismo y buscar siempre la perfección en sus imágenes.

“Soy joven en la fotografía, pero soy ambicioso y espero llegar a los mejores espacios, dentro y fuera de mi país. Quiero que mis hijos se sientan orgullosos de mis obras, que cuando la gente vea mis instantáneas se detenga a soñar, como lo hago yo.

“Cuando me paro frente a una de mis fotos, me olvido de todo, del mundo, y empiezo a viajar. Así me salvo. El arte me salva y me da fuerzas para seguir creando”.

En el 2017 fue acreedor del 1er premio nacional del III Concurso de Fotografía Lente Artístico, convocado por el centro Provincial de Patrimonio Cultural de La Habana, y La Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, un concurso con participación de artistas del lente de Estados Unidos y Colombia, entre otros países.

También mereció el 1er premio de la VIII Bienal Alfredo Sarabia in memoria bajo el tópico “Arquitectura y Urbanismo: imagen, esencia y circunstancialidad”, organizada por el centro Provincial de Artes Plásticas de Pinar del Río, y la Fototeca de Cuba.

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