Ernesto Granado Rigueiro: Antes de que todo se haga luz

Ernesto Granado Rigueiro: Antes de que todo se haga luz

Existen al menos dos razas de fotógrafos: los que se empeñan en “leer” la realidad, y los que quieren ser “leídos” por esta. Los primeros registran el mundo, arden en su vocación documental: dan testimonio. Los segundos intentan reflejar las complejidades de su ser en la esfera material y, por consiguiente, coleccionan fotogramas de gran densidad conceptual.

Ernesto Granado Rigueiro: Antes de que todo se haga luz

Pero estos no son compartimentos estancos. Una y otra zonas del hacer fotográfico se permean, se contaminan, y muchas veces resulta imposible fijar los límites. Ni la foto documental está condenada a prescindir de ese halo que convencionalmente llamamos belleza, ni la foto “artística” tiene la obligación de halagar a los ojos.

Ernesto Granado (Banes, Holguín, 1952) se puede ubicar entre los primeros. Las suyas son instantáneas, momentos irrepetibles que se fijan como apuntes nerviosos, irrepetibles acaso, que el artista intenta salvar para la posterior conservación y el disfrute.

Son fogonazos entrevistos, señalizaciones en un tránsito vital, que ya viene siendo largo, de probada pasión por la imagen como centro irradiante.

Ernesto Granado Rigueiro: Antes de que todo se haga luz

Desde 1975, fecha en que se incorpora al Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos, en ascendente carrera que lo ha llevado a ser reconocido como un excelente director de fotografía, este hombre que desde la temprana juventud, allá en su pueblito de Antillas, apostó por un oficio que muchos creían inalcanzable para él, no ha hecho sino trasegar con la luz para extraerle todas sus posibilidades expresivas.

Y si bien entre el accionar de un fotógrafo de cine y el de uno que ejerce la “foto fija” hay muchísimas diferencias, un elemento los une: el ojo. Esa capacidad de ver más allá, de ordenar con la mirada el caótico entorno.

Sobre su filmografía no nos detendremos aquí. Baste decir que entre los filmes cubanos en los que ha trabajado como operador o director se mezclan títulos como Fresa y chocolate, Guantanamera, Madagascar, Fátima y La noche de los inocentes. En cambio, de lo que nos urge hablar es de lo que hasta ahora ha venido siendo su violín de Ingres, esas miles de fotos no ordenadas temáticamente, que se sumergen y emergen en y desde los abismos de su computadora, y que desde hace mucho los amigos le reclamamos mostrar en publicaciones y salas expositivas. Son fotos tomadas en diversos rincones del mundo sin otra intención consciente que atesorar memorabilia.

Ernesto Granado Rigueiro: Antes de que todo se haga luz

Pues bien, gracias a CubaPlus Latinos Ernesto Granado se descubre por primera vez en su otra vertiente. Hemos seleccionado imágenes de su paso por Carahata, perdido pueblo de pescadores en el centro de la Isla. Fueron tomadas en los breves momentos “muertos” entre plano y plano de la filmación de un documental.

Tengo para mí creo que las imágenes atrapan de modo más que eficaz esa atmósfera melancólica, de tiempo detenido, de seres que se enfrentan al fin de una era. Carahata terminará siendo barrida por el desarrollo, y las antiguas artes de pesca, la inextricable relación hombre-paisaje quedarán como referencias del pasado.

Y en eso está la magia, la obligación y la pasión del fotógrafo: hacernos ver, hacernos recordar ese instante para que no termine siendo devorado por la luz.

Advertisement
Catalogo de arte