Jesús Nodarse: adiós a las...gordas

Jesús Nodarse: adiós a las...gordas

Algunas etapas de un pintor son tan poderosas que logran identificar al artista con el tema. Es el caso de Jesús Nodarse (1973). Sus mujeres sobredimensionadas, sus gordas, son un sello que siempre estará con él.

En esos cuadros reflejó mujeres sensuales, voluptuosas, pícaras. Nodarse llamó extraordinariamente la atención con ese canon diferente de belleza femenina.

“Era la idea, que el cuadro te llame la atención, te guste, lo mires y si te interesa empieces a descifrar y preguntarte cosas”, explicó el artista en entrevista para esta revista en su taller en el Centro Histórico de La Habana.

Jesús Nodarse: adiós a las...gordasDesde 1994 ha participado en numerosas exposiciones colectivas y desde 1998 ha presentado varias personales en Cuba, Estados Unidos y Panamá, con sugerentes títulos: “Siluetas del reposo”; “El dulce placer de la pereza”.

Gracias a esas muestras se han podido apreciar las líneas precisas, seguras, definidas y una muy adecuada selección de colores en su pintura.

En su obra se advierte una continuidad...

Un poco mirando en retrospectiva siempre me interesó la figura humana. Quería hacer una pintura, no sé explicarlo en términos de arte, que siempre me confunden. Voy a la música, sería una especie de pintura de autor, como un cantautor. Hacer una pintura personal con mis códigos, la única manera de hacer algo de interés.

De un tiempo acá estoy enfocándome en el tema del comercio del deseo, no es exactamente la prostitución lo que me interesa, sino el hecho de venderse de manera sutil o explícita, obtener algo a cambio, explotar ese deseo masculino o femenino, el control sobre lo femenino, el acoso, la empresa alrededor de eso. He ido encontrando mis códigos, mi simbología y por ahí voy. Hace tiempo me interesa el tema, esa sordidez disfrazada de elegancia, lo que hay debajo. La herida, el placer, lo normal y extraordinario. De hecho es en lo que estoy trabajando ahora.

La figura femenina por excelencia...

Sí, y si te digo que ha sido por un acercamiento puramente intelectual, no es así. Hay muchas cosas que pintar. Paisajes no, me parece un gran ejercicio, pero pocas veces pasan de ser una escena bonita. La figura humana, la mujer es muy pintoresca, es muy placentero pintarla, básicamente a partir de ahí. Otra cosa, no me resigno a pintar desnudos porque sean hermosos, pero son hermosos y me parece un buen comienzo para construir una idea.

¿Tiene entonces su propio canon de belleza? Voy hacia esas mujeres sobredimensionadas…

Como un ejercicio en la Academia (San Alejandro). Comencé a ver el trabajo de Fabelo, desnudos grandes, voluptuosos. A partir de ahí viene la presión de la tesis (me gradúo en 1996) y encontré una idea. Fui a buscar los antecedentes, Botero, Rubens y muchos más. Si tomas el cuerpo de una mujer y sobredimensionas lo que la hace diferente de un hombre, obtienes unos de mis personajes, es decir, es una pintura muy de género, para ellas a nivel físico, y por otro lado me fijé más en la autocomplacencia. Ese sentimiento ha sido muy demonizado siempre por la sociedad moderna. A mí me pareció que la pereza, la autocompla-cencia también tiene un lugar en cada uno de nosotros. La gente lo vio de muchas maneras, que si me gustan las gordas, que si tengo un canon de belleza particular. El mío es muy amplio, aunque ya no las hago, ya no trabajo esa línea. Lo que me interesaba mostrar es que eso también es parte del todo, de nosotros, que no todo es profundo.

Eso por la parte del sujeto, y ¿por la técnica?

Siempre la he visto como un reto, me cuesta mucho trabajo poner la técnica solo en función de la idea, juego con la técnica constantemente, es poco práctico, pero muy interesante.

¿Prepara alguna exposición? ¿Cuándo considera que ya está preparado para exponer?

Solo cuando tengo suficientes pinturas que traten un mismo tema y me parezcan adecuadas para exponer. No me gusta exponer por exponer. Si me invitan a una colectiva, sí, es diferente, pero en una personal me gustaría tener algo que enseñar. Al principio sí estuvo ese afán de perseguir galerías, exponer aquí y allá, de hacer currículo. Ahora trato de mostrar una serie de trabajos, sobrios, sin complicaciones, cada vez que expongo. Si selecciono 25 cuadros, quizás detrás hay 35.

Jesús Nodarse tiene ya su propio lenguaje expresivo. Es un artista que plantea problemas cotidianos, individuales, de manera muy sutil. Es el espectador quien debe descifrarlo.

 

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