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Li Domínguez Fong Hay que cuidar el oficio

Li Domínguez Fong Hay que cuidar el oficio

Li Domínguez Fong lo tiene claro: entre sus proyectos inmediatos es prioridad el montaje de su próxima exposición personal, esencialmente de pinturas, con la cual pretende recuperar ese público siempre deseoso de ver obras nuevas, sugerentes, atractivas.

Li Domínguez Fong Hay que cuidar el oficioEl joven artista cubano refiere a Cubaplus que básicamente seguirá pintando porque el oficio hay que cuidarlo, independiente del hecho de mantenerse atento a las tendencias actuales de las artes plásticas, donde destacan las instalaciones.

“Pintar es un ejercicio básico, sobre todo en caballete. A veces le damos de lado, pero no podemos olvidar que ese es el soporte clásico”, asegura Domínguez Fong, graduado en 1996 de la Academia San Alejandro de La Habana.

“Cuando digo que mi objetivo es recuperar el público nacional, es porque he sentido que tan pronto exponga mis obras, la gente va a reaccionar de inmediato”, alude.

Para ello el joven pintor ya cuenta con varias obras preseleccionadas, algunas de las cuales compondrán la muestra, pero a la vez está trabajando en otras en formatos grande y mediano, con nuevas técnicas que está probando.

“Se trata de obras con mucha texturación visual. Generalmente yo combinaba el planteamiento lineal y espacial buscando profundidad, pero ahora le estoy sumando la espontaneidad, las manchas y la subjetividad”, argumenta.

La exposición podría quedar lista antes de concluir el actual año 2017, con lo cual agrandaría su obra personal, en la que destaca las también muestras individuales Paisaje remoto (galería Los Oficios de La Habana en el año 2000), Apariciones (Centro de arte 23 y 12, La Habana, 2002), Relieve del asombro (Galería Orígenes, La Habana, 2009) y Art Expo Malasia (Convention Center, Kuala Lumpur, Malasia, 2014) .

Igualmente destacan las exposiciones a cuatro manos Bi-personal, junto a Arian Irsula (Café Röntgen, Kühlunsborn, Alemania, 2010), y La madre, el hijo: una pasión, junto a su mamá, la también pintora Flora Fong (Cernuda Arte Gallery, Florida, Estados Unidos, 2010).

Li Domínguez Fong Hay que cuidar el oficioPrecisamente resulta interesante su visión sobre el significado de sus dos apellidos, pues tanto su madre, como su padre —Nelson Domínguez— constituyen dos artistas ya ilustres en la historia de la plástica cubana, que han trascendido más allá de nuestras costas para ser referentes incluso del arte contemporáneo latinoamericano y mundial.

“Al principio claro que es muy placentero saber que uno pertenece a una familia de artistas reconocidos, pero tan pronto rompes el cascarón y sales a la palestra comienzan a caer sobre ti los análisis críticos, la agudeza visual de quienes te siguen y la única manera de cuidarte es trabajando bien, al máximo posible, logrando una obra de la cual no tengas que hablar, sino que ella hablé por sí sola, que perdure y sobresalga por su factura, y no dependa de una tradición y legado, aunque estos te sirvan de ímpetu y estímulo”, asegura.

“Con ello logras quitarte las miradas mezquinas y ganas respeto por ti mismo. Eres tú, sin menoscabar nunca ese legado que te llega de sangre”, acota.

Según Li, de su madre Flora siempre le llama la atención su tenacidad, su constancia: “Es una máquina de trabajar y en eso me ha gustado imitarla”.

Relata que en algunos momentos acude a mirar lo que ella está creando y, sin proponérselo, en su subconsciente se le han fijado luces o colores, un amarillo por ejemplo, que tras un tiempo transcurrido se percata de repente que influyó en algo que hizo.

Li Domínguez Fong Hay que cuidar el oficio“Creo que tenemos puntos de coincidencia, pero en concreto, ella tiene su estilo y sus temas, maneja sus códigos y yo los míos”, precisa.

De Nelson, afirma que le gusta su oficio y que todo lo hace bien: “Admiro sus manos, tiene muy buenas manos. Es un patrón de referencia en la plástica contemporánea, pero siento que, más que influencias, tengo una conexión natural con mi padre.

“Tenemos un punto en común: la experimentación. Fuera de ello, nuestras obras no tienen mucho más vínculos entre sí”, indica.

Lógicamente, a Li le complace saber que como padres al fin, ambos sienten orgullo cuando escuchan elogios o reconocimientos hacia su obra.

Y llegado este momento de la entrevista, le pedimos que defina en qué momento de su carrera profesional considera encontrarse, mediados ya resultados importantes pese a su juventud:

“Me siento a mitad de camino. El público ya me conoce, pero sé que desea más, y no puedo detenerme. La carrera lleva estudio y esfuerzo permanentes.”

Desde 1993 Li Domínguez Fong ha logrado incluir cada año de forma ininterrumpida obras suyas en diversas exposiciones nacionales y salones internacionales con sede en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia; en tanto obras suyas forman parte de diversas colecciones en museos y galerías de España, Francia, Portugal, Alemania, China, Malasia, Omán, Canadá, México, Argentina, Panamá y Cuba.

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