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Échale salsita… son y casino de Cuba

Por Redacción de Cultura de Prensa Latina, Fotos: José (Tito) Meriño
Échale salsita… son y casino de Cuba

Tierra de música y baile, Cuba lleva en las venas el legado cultural de ambas expresiones, unidas desde su génesis, con un desarrollo paralelo y devenidas hoy rasgos indiscutibles de la identidad nacional.

salsa-son-casino-cuba-1.jpgYa sea con el son, mambo, chachachá, la conga o el baile de casino, en la mayor de las Antillas danzar constituye una declaración de conciencia cultural, de respeto a las generaciones precedentes, y el cuidado de un legado para las futuras.

En el son y el casino, por ejemplo, confluyen tradición y modernidad, se complementan y nutren con los movimientos estéticos, mientras mantienen su esencia, capaz de sacudir las malas energías, romper la inercia y hacer bailar hasta a aquellos que aseguran tener dos pies izquierdos.

Refiere la historia que el son, género vocal e instrumental bailable, surgió en la región oriental del país, en provincias como Guantánamo, Granma y Santiago de Cuba a finales del siglo XIX, si bien existen testimonios de sones cubanos antiguos desde la decimosexta centuria.

Miles de personas, en el mundo, sucumbieron a esa armoniosa combinación derivada de la cuerda pulsada mediante la guitarra y el tres, la marímbula, el contrabajo y el bongó, las maracas y las claves, hoy reconocida como base imprescindible en la evolución posterior de la música cubana, y en general de la latinoamericana, por ejemplo, en la llamada salsa, con un asiento importante en el son.

salsa-son-casino-cuba-2.jpgLas letras, por su parte, revelaron en su sencillez aspiraciones y anhelos de las capas más humildes de la población, entre las cuales surgió, al tiempo que los estribillos contagiosos lograron trascender en el gusto popular.

En el 2012, el género fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, el 8 de mayo se decretó Día del Son Cubano, en ocasión del nacimiento de Miguel Matamoros (1894-1971), una de las figuras cumbres de la creación sonera, y el 10 de diciembre de 2025 fue incluido en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Permiso, llegó el casino Desde que irrumpió en los salones de baile en la década de 1950, el casino no hizo más que reafirmarse como manifestación cubana por excelencia; no es una moda del momento, ni una copia de ritmo foráneo alguno.

Para la investigadora y Premio Nacional de la Enseñanza Artística 2011, Graciela Chao, su fundamento radica en elementos básicos del danzón, el son urbano y el chachachá. A su juicio, el aporte de estas maneras de bailar está en los 54 “pasos básicos, los giros, los paseos, los marques, la caja y numerosas figuras”.

Tales expresiones, recuerda la exbailarina del Conjunto Folklórico Nacional, tomó forma en los bailes del Casino Deportivo de la Playa de Marianao, en La Habana, desde donde, en parejas o en la famosa Rueda de Casino (coreografía de varias duplas), se convirtió rápidamente en un fenómeno nacional que no tardó en desbordar las fronteras de la isla.

salsa-son-casino-cuba-3.jpgComo resultado de una constante evolución de la música popular bailable cubana durante la segunda mitad del siglo XX, y las necesidades del bailador, cada vez más exigente, el casino también dio un salto cualitativo que lo hizo moldeable a los ritmos de moda.

Como expresión danzaría, igualmente adoptó aires reconocibles con cada nueva sonoridad que aparece en el panorama nacional.

El casino y sus bailadores acoplan con gracia al ritmo del songo, que llegó de la mano del maestro Juan Formell y Los Van Van en el decenio de 1970; igual sucedió por la misma época con la salsa.

Y también el son más moderno promovido con ingenio por el desaparecido maestro, compositor, arreglista y Premio Nacional de Música, Adalberto Álvarez, y luego con la timba y sus diferentes maneras de hacer.

Hoy, las vertientes de la música popular bailable nacional gozan de buena salud, disfrutadas por varias generaciones, como reflejo del carácter del cubano, de su evolución, ingenio y capacidad expresiva.

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