Camagüey: Historia y modernidad entre iglesias y tinajones

Camagüey: Historia y modernidad entre iglesias y tinajones

Entre tinajones, leyendas e iglesias se ha entretejido la historia de Camagüey, una ciudad del centro-este de Cuba donde coexisten lo colonial y lo moderno como un toque de distinción que constituye uno de sus principales atractivos en su medio milenio de existencia.

Epítetos como ciudad de los tinajones (por la presencia abundante de esos recipientes de barro todavía usados en las labores cotidianas), de las iglesias Historia y modernidad entre iglesias y tinajones y ciudad andariega evidencian la riqueza histórica de una urbe que es orgullo de su gente y deleite de los visitantes.

Camagüey: Historia y modernidad entre iglesias y tinajonesLa villa fue fundada en el año 1514 en un poblado costero, con el nombre original de Santa María del Puerto del Príncipe. En 1516 el poblado original se movió hacia terrenos más fértiles. A principios de 1528, el éxodo final condujo a la villa más al centro, entre los ríos Tínima y Hatibonico. Con el tiempo su nombre se redujo a Puerto Príncipe. Camagüey, voz aborigen que significa hijo del árbol, es el nombre oficial que conserva desde 1903.

En poco tiempo, la ganadería se convirtió en la principal fuente de riqueza y con el auge de la producción pecuaria se inició un intenso comercio de contrabando con navegantes de las Antillas inglesas, francesas y holandesas, que burló al monopolio comercial impuesto por la metrópoli española y que fue un elemento determinante en la creación de considerables niveles de riqueza para la época.

Al mismo tiempo, la alfarería alcanzaba un importante desarrollo en la industria artesanal, mediante el aprovechamiento del abundante caudal de arcilla de los suelos de la localidad.

Camagüey: Historia y modernidad entre iglesias y tinajonesSegún los historiadores, su centro histórico es el mayor del país en extensión. Parte de este fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, en 2008.

La ciudad tiene una trama urbana formada por calles estrechas y entretejidas, adoquinadas al estilo colonial y que invariablemente desembocan en plazas y plazuelas, donde aún se conservan edificaciones de sobresaliente valor histórico-cultural y arquitectónico.

Entre esos espacios destaca el ahora llamado Parque Ignacio Agramonte, surgido ya en 1528 como Plaza de Armas y que mantiene su condición de núcleo de la estructura arquitectónica de la urbe a pesar de los cambios provocados por el paso del tiempo.

Asimismo, está la Plaza San Juan de Dios, uno de los lugares más simbólico de la ciudad. Es la más antigua de Camagüey y posee el conjunto escultórico mejor conservado. La Iglesia de San Juan de Dios, principal edificación del lugar, atesora una imagen en tamaño real de la Santísima Trinidad con forma humana, una de las pocas existentes en el mundo.

Bondades turísticas en ascenso

Una herencia patrimonial de incalculable valor artístico y la belleza natural de las cercanías, complementan los atractivos turísticos de Camagüey.

Camagüey: Historia y modernidad entre iglesias y tinajonesA 10 kilómetros de la ciudad se encuentra el balneario de Playa Santa Lucía, considerado uno de los principales destinos turísticos de la región. Los expertos lo califican como un lugar bendecido por la naturaleza. Se extiende por 21 km de playa donde su color y la cercanía de una de las formaciones coralinas más extensas del mundo la diferencian de otras playas de la costa norte cubana.

Las aguas poco profundas de este balneario son ideales para todo tipo de actividades náuticas. También se puede practicar la pesca de altura y vivir paseos en botes o catamarán del otro lado de la formación coralina. El buceo es uno de las atracciones fundamentales con alrededor de 35 puntos de inmersión, matizados por la posible aventura de hallar barcos hundidos de los siglos XIX y XX además de numerosas especies marinas.

El mayor impulso turístico por llegar, además del sostenido desarrollo de la ciudad capital, estará asociado a la cayería del norte de Camagüey. Para el año 2015 se proyecta haber concluido unas 21 000 capacidades hoteleras en los cayos Cruz y Sabinal.

El predominio de grandes llanuras que caracteriza al territorio camagüeyano no impide la existencia de notables atractivos naturales para el desarrollo del turismo de naturaleza.

Los ríos han modelado un espectacular panorama de piscinas naturales labradas en piedras calizas cuyo mayor exponente son los Cangilones del río Máximo. En la desembocadura de este río, al norte de Camagüey, se encuentra el refugio de fauna Río Máximo. El área es lugar de descanso de muchas especies de aves migratorias que llegan del norte del continente y constituye el mayor centro de nidificación del flamenco rosado en el Caribe.

Camagüeyanos gentiles y cultos atesoran un legado histórico que se enriquece con la presencia inevitable de la modernidad. Con orgullo poco disimulado comparten ese legado con quienes eligen su ciudad como destino para el disfrute de un viaje que siempre agradecerán por la combinación perfecta de historia y naturaleza.

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