Santiago de Cuba, 500 años de asombro

Santiago de Cuba, 500 años de asombro

Quisieron dos azares concurrentes que el 25 de julio se convirtiera para esta ciudad en su fecha mayor: la de su fundación en 1515 y la víspera del asalto al cuartel Moncada, que el 26 de julio de 1953 estremeció a Cuba para siempre.

Santiago de Cuba, 500 años de asombroDesde que el adelantado Diego Velázquez instaló la séptima y última villa junto al espacioso y bien ubicado puerto, la celebración del día consagrado al patrón Santiago Apóstol devino jolgorio y disipación, que intentaron aprovechar los jóvenes asaltantes revolucionarios para lograr el factor sorpresa.

Por esa razón, al júbilo por festejar un año más cada verano, se suma la conmemoración de la epopeya con la cual el novel abogado Fidel Castro y sus seguidores se lanzaron sobre la segunda fortaleza militar para iniciar un vuelco a la crítica situación del país.

Al triunfar la Revolución cinco años y unos meses después, el 26 de julio se tornó Día de la Rebeldía Nacional y esta ciudad, transcurridos más de 61 años de la gesta, continúa rindiéndole homenaje y recordando a sus participantes, fundamentalmente a quienes entonces dejaron la vida.

Ahora, cuando se aproxima el advenimiento del medio milenio de la urbe, los santiagueros tendrán el privilegio de festejar ese cumpleaños al mismo tiempo que serán anfitriones de la celebración central por los 62 años del ataque al recinto castrense.

Santiago de Cuba, 500 años de asombroTal iniciativa fue planteada a los lugareños por el presidente Raúl Castro el 23 de julio último. Frente al céntrico parque Céspedes y desde el Ayuntamiento municipal, en cuyos balcones fue proclamado el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, la idea fue acogida con entusiasmo inmediatamente.

Cuna y pan

Distinta y única, la ciudad solo se parece a sí misma. Si muchas otras se precian de títulos que las identifican por sus abundantes parques o puentes, la impronta de un río o la belleza de su mar, a esta no es posible encerrarla en un epíteto, pero la enorgullece llevar a Cuba en su nombre.

Heroína de la República desde enero de 1984, ha sido denominada también como Cuna de la Revolución. El sello de muy noble y muy leal le fue conferido por Real Cédula del 14 de febrero de 1712.

Estampa criolla y policromada la llamó en una de sus canciones el inmenso Benny Moré, emblemático músico de Cuba. En ella, desde cualquier esquina el paisaje se tiende a los pies del transeúnte en una mezcla luminosa donde los tejados multicolores terminan abrazados al azuloso mar de la bahía y el verde cinturón de las montañas circundantes.

Santiago de Cuba, 500 años de asombroComo un don congénito, el santiaguero sube, baja lomas, las esquiva cuando puede o las atraviesa para atenuarlas, en un enfrentamiento amigable y tenaz que delinea aquí la existencia cotidiana.

De aquellas 66 manzanas iniciales registradas durante 1712 en el primer plano conocido de la ciudad, en una extensión que alcanza unas 5 600 hectáreas, respira hoy un conglomerado humano y social que da vida a la segunda urbe cubana y capital de la Isla, tras Baracoa, hasta 1608.

Entre los desafíos que plantea la ciudad a quienes intentan definirla están una peculiar topografía, marcada por la irregularidad y tres terrazas naturales que la convierten en un mirador, junto a la particular idiosincrasia de sus gentes, alegres y extrovertidas, pero rebeldes.

Como afirma la doctora Olga Portuondo, la Historiadora de la Ciudad, “durante la primera mitad del siglo XVI, la historia de Santiago de Cuba será la de toda la Isla”. Desde su puerto y su bien abrigada bahía salieron expediciones para la conquista de nuevos territorios y se animó el comercio con las vecindades. La villa se forjó en un legado ancestral marcado por la huella europea, África con sus hombres y mujeres traídos desde tan lejos como esclavos, y el aporte de Francia, con su refinamiento e impronta, que no dejó de ser colonial, y las trazas de quienes huyeron hacia estas costas empujados por la Revolución haitiana de finales del siglo XVIII.

Santiago de Cuba, 500 años de asombroUn intenso ajetreo marca hoy el centro histórico urbano, con trabajos en sitios tan emblemáticos como la catedral metropolitana, una de las casas más antiguas de América Latina donde se presume vivió el adelantado Velázquez, el museo Emilio Bacardí y el recinto que acogerá el Museo de Artes Decorativas.

En esa trama urbana resalta la remodelación del hotel Imperial, que devendrá símbolo del turismo en la ciudad, con la marcada intención de promover sus valores patrimoniales y culturales, entre los cuales sobresalen los atributos primigenios como cuna del son, la trova y el bolero.

Más de 20 Monumentos Nacionales la enaltecen y entre ellos se alza el cementerio de Santa Ifigenia, con la tumba del Héroe Nacional José Martí como altar sagrado de los cubanos.

La Fortaleza de San Pedro de la Roca del Morro, el Paisaje Arqueológico de los Cafetales Franceses y la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, agrupación que mantiene viva la huella haitiana, son Patrimonio de la Humanidad y resumen en buena medida del devenir de estos cinco siglos, esos que bien pueden ilustrarse en la poética definición de cuna y pan que le adjudicó el trovador cubano Pedro Luis Ferrer.

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