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Lynn Milanés: "Yo canto por el amor al arte"

Lynn Milanés: "Yo canto por el amor al arte"

Es la mayor de tres hermanas dedicadas a la música. Fue su padre, Pablo Milanés, quien la animó a estudiar la flauta aunque, convencido de que aquelno sería el camino, aprobó su decisión de continuar en el canto.

Lynn Milanés declaró hace algún tiempo que ella y su progenitor son casi idénticos, física y espiritualmente. Con semejante apellido, el fantasma de la fama la persigue siempre.

¿Cómo influye ese detalle en tu carrera?

Lynn Milanés: "Yo cato por el amor al arte"Es un arma de doble filo. Si me lo hubieran preguntado hace cinco años, hubiera estado brava, bravísima, porque el apellido sobresale y quiero sentirme yo misma. Al principio me perseguían, me buscaban, tal vez para descubrir qué tal era —y esas cosas duelen—, pero cuando te vas abriendo tu propio camino, o quedas mal para toda la vida, o logras ser tú misma. Es lo que he tratado de hacer.

Para mí es un orgullo decir que soy hija de mi padre… y de mi madre, Yolanda Benet, que me influyó también muchísimo porque es una mujer de la cultura.

Hablando de padres, tú eres fruto de un amor apasionado que dio origen a una hermosa canción: Yolanda. Imagino que habrás tenido muchas satisfacciones, pero también algunas contradicciones.

Para ahí, un momento. Es muy difícil responder esa pregunta (comenta entre sollozos).

Lynn Milanés: "Yo cato por el amor al arte"El amor de mis padres lo conozco por lo que me han contado ellos mismos. Después de mi adolescencia, supe de muchas otras cosas.

Yo sé que fui fruto de ese amor. Nací en 1970, justamente acababa de venir al mundo cuando se escribió Yolanda. Debo haber visto cosas muy lindas pero no recuerdo nada de mis padres juntos, a pesar de haber sido la primera de sus hijas y de estar allí cuando sucedieron los hechos, los buenos y los malos. Sé que durante años, tras el divorcio, han mantenido una relación bonita; mi madre siempre supo hablarme bien de mi papá.

Vamos a los orígenes. Lynn flautista y de repente, cantante. ¿Qué pasó?

Huy, ¡madre santísima! No quise ser flautista. Faltaba un mes para mi graduación y colgué los guantes. Tuve un profesor que se esmeró conmigo y aseguró que yo sería una gran instrumentista. De hecho, nunca me arrepiento de haber estudiado la flauta porque estuve en escuelas de prestigio, pero casi a punto de graduarme solté el bombazo. Casi siempre he sido así, de bombazos.

¿Qué dijo tu padre?

Con toda la calma del mundo me dijo que si yo no quería, no pasaba nada. Mi padre siempre me ha apoyado en mis decisiones. Exclamó: “Mira Lynn, si vas a ser otra cosa en la vida, sé otra cosa”. Él fue quien me animó a que estudiara la flauta cuando tenía 10 años, yo estaba becada y empecé a ir una vez por semana a la escuela de música. No se me olvida aquella etapa en que a veces se me quedaba el instrumento en el ómnibus escolar, en los muros de la escuela, debajo del pupitre, ¡era un desastre!

Evidentemente, tú no ibas a ser flautista. ¿Nunca más has tocado la flauta?

Sí, de vez en cuando le quito el polvo, ¡eh! Hace poco me trajeron el piano que le había prestado a mi papá, me dio cierta inspiración, tomé la flauta y la partitura de una sonata de Haendel —con la que me gradué en nivel elemental—. La toqué de arriba abajo con Peruchín Jr., que es ahora mi pianista y… lo que bien se aprende, nunca se olvida. Y nada, eso de cantar vino por mi padre también.

Lynn Milanés: "Yo cato por el amor al arte"No se me olvida que fue de corre-corre, como siempre, hablando con él mientras caminaba, subiendo las escaleras de su casa. Le pregunté: ¿qué voy a hacer, dime qué hago? Y me respondió: “Lynn, por favor, quien es músico será músico cuando le de la gana. Si tú te propones ser cantante, serás cantante”.

Y yo seguía, ¿pero cómo voy a ser cantante, con esta voz que tengo? A lo que replicó: “Vas a ser cantante porque la voz no importa, lo que importa es el corazón cuando vas a cantar, el carisma que tengas cuando vas a cantar, lo que trates de sacarle al público, lo que le ofrezcas y lo que le pongas. Puedo mencionarte a 3 000 cantantes que no tienen voz, y no les hace falta”.

Comencé con la misma ronquera con que te estoy hablando ahora, a cantar en el grupo Aries —porque no quería ser solista— Reuní a mis hermanas —que somos Aries las tres, por cierto— y nos pusimos a buscar temas y a montarlos. Los primeros meses no funcionaron bien, busqué otra cantante que empastara hasta que logramos ser tres muchachas que empezábamos en el canto. Me estaba encontrando a mí misma, hicimos un disco que produjo mi padre, lo mezcló, fue él quien hizo el trabajo completo, y luego el grupo se desintegró.

¿Qué es lo que prefieres cantar?

No tengo preferencias. Todo mi repertorio lo disfruto de principio a fin, incluso, a pesar de que canto varias veces en la semana, me resulta embarazoso hacer un repertorio igual que el anterior. Ando con cientos de papeles porque nunca repito lo mismo, sería caer en la rutina. Ahora, si hablamos de preferencias, me gusta cantar boleros y me encanta cantar la música brasilera. La beta del filin me sale  porque lo conozco.

Todo artista tiene una filosofía de vida y de trabajo. ¿Cuál es la tuya?

No es la que estoy llevando ahora. Pienso que todo artista debe seguir sus propios pasos y, en mi caso, nacida en la cuna de un músico, tras haberme debatido entre la flauta y el canto, debo guiarme o dejarme llevar por el corazón, soy muy sentimental. Mi filosofía es puro corazón, ¡yo canto por amor al arte!

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