Atletismo Cubano Baño dorado de los más jóvenes auguran buen futuro

 Atletismo Cubano Baño dorado de los más jóvenes auguran buen futuro

La histórica actuación conseguida por la delegación cubana en el Campeonato Mundial sub-18 de atletismo, efectuado en Nairobi, la capital kenyana, augura un buen desempeño de la mayor de las Antillas en los principales eventos para un futuro mediato.

Con cinco medallas de oro, dos de plata y una de bronce, Cuba se ubicó en el tercer puesto del medallero general, en lo que constituyó su mejor actuación en este tipo de certámenes, para atletas menores de 18 años. Este resultado es superior al quinto lugar alcanzado en la cita de Marrakech, Marruecos, en el 2005, cuando se obtuvieron tres metales dorados, par de plateados e igual cantidad de bronces.

La mayor de las Antillas solo fue superada en el medallero final por Sudáfrica (5-5-3) y China (5-2-4). En la clasificación por puntos –listado que toma en cuenta además de las medallas las demás ubicaciones entre el cuarto y octavo lugares-, Cuba se situó en el octavo lugar con 73 puntos, pese a contar con apenas 13 representantes.

Como ya es habitual, los representantes antillanos de saltos y lanzamientos protagonizaron las actuaciones más destacadas. Amanda Almendariz y Yaritza Martínez ganaron oro y plata en el martillo con envíos de 71,12 metros —mejor marca de la temporada— y 69,75 m, respectivamente.

La discóbola Silinda Morales dominó su prueba con 52,89 m, en tanto que para la jabalinista Marisleisys Duharte fue suficiente enviar el dardo hasta los 62,92 m, récord para la competencia, aunque lejos de su tope personal de 65,44 m, que constituye el mejor registro histórico de la categoría. Su compañera Melissa Hernández también realizó una buena competencia al culminar quinta 53,02 m y así aportar puntos a la delegación.

Las otras medallas llegaron en los saltos. Primero fueron los saltamontes Maikel Vidal y Lester Lescay quienes estremecieron las gradas del estadio Kasarani de la urbe keniana, al conquistar oro y plata en salto largo. Vidal tuvo que superar en tres centímetros su mejor marca personal y únicamente con 7,88 m en el tercer intento fabuloso registro para su edad—, fue que pudo superar a su compatriota Lescay, quien no le dio tregua y se quedó a solo nueve centímetros del título, al rubricar cota personal de 7,79 m.

Para el cierre lo mejor: el récord mundial para la categoría impuesto por Jordan Díaz en el triple salto, al clavar sus pinchos en 17,30 m. Actuación que consolida a Cuba como potencia del orbe en dicha modalidad sin distinción de edades, categorías ni sexos.

El otro triplista, Yusniel Jorrín (15,88 m) se quedó apenas a un centímetro del metal de bronce, por lo que su cuarto lugar igualmente aportó puntos para la sumatoria final de la delegación. Por cierto, el podio de esta competencia fue completamente latinoamericano, pues la plata y el bronce se las agenciaron el ecuatoriano Frixon David Chila (15,92 m) y el colombiano Arnovis de Jesús Dalmero (15,89 m), respectivamente.

Con el botín conseguido en la capital keniana, Cuba elevó a 18 medallas de oro, 13 de plata y 14 de bronces su cosecha histórica en justas mundialistas para menores de 18 años, octavo puesto por naciones.

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Pero no todo es color de rosa para el atletismo cubano, pues sus representantes en el reciente Mundial de Londres sin distinción de edad cosecharon más sinsabores que éxitos, y si siguieron sin espantar los fantasmas de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016, donde apenas se consiguió un metal bronceado por intermedio de la discóbola Denia Caballero.

Ahora nuevamente solo se consiguió un bronce, por intermedio de Yarisley Silva en el salto con pértiga (4,65 m), en lo personal su tercera presea en este tipo de lides tras el oro de Beijing-2015 y el bronce en Moscú-2013.

Aunque sin medallas, sí hay que destacar las actuaciones de del saltador de longitud Maykel Massó (quinto con 8,26 m y apenas 20 años de edad), los triplistas Cristian Nápoles (17,16-cuarto) y Andy Díaz (17,13-quinto), la balista Yaniuvis López (18,03 m-octava) y el relevo masculino de 4x400, que finalizó en la sexta posición.

Aunque aportaron puntos, se esperaba más de las discóbolas Yaimé Pérez (64,83 m) y Denia Caballero (64,37 m), cuarta y quinta respectivamente, pero en ambos casos muy alejadas de sus mejores registros, hecho que les apartó de las medallas.

Mención especial, en cambio, merece la heptalonista Yorgelis Rodríguez, quien no solo finalizó en una magnífica posición, sino que impuso récord nacional con 6 594 puntos, incluido marcas personales en tres de las siete pruebas que componen este agotador evento múltiple: 100 m con vallas, salto alto y 800 m. Su acumulado le hubiese reportado la presea de plata dos años atrás en el Mundial de Beijing, una prueba del valor de su actuación y de la calidad de esta competencia en la capital británica.

Algunos otros jóvenes, aunque no llegaron a finales, consiguieron marcas similares a sus mejores registros, como Roxana Díaz (400 m), Rose Mary Almanza (800 m), y los vallistas Zuriam Echevarría (400 m c/v), Roger Iribarne y Yordan O’ Farrill (ambos en 110 m c/v), pero tal como comentamos al inicio: estos noveles auguran buenos resultados mediatos, pero en lo inmediato —dígase Juegos Centroamericanos de Barranquilla-2018 y Juegos Panamericanos de Lima-2019— se precisa intensificar el trabajo de técnicos y atletas.

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