Desde 1999 cada 12 de agosto se convierte, por convocatoria de Naciones Unidas, en el Día Internacional de la Juventud, una jornada que transforma la alegría en acciones a favor de causas nobles de la vida social, tareas productivas o útiles, y comunitarias -en fin, en todos los ámbitos-, también dando la cara a problemas que necesitan urgente solución.
“Cuando la juventud lidera ¡todo es posible!” es el convincente lema principal de 2023, algo que estremece pensando en la fuerza que emana de la ola de personas de esa generación más grande de la historia, formada por unos 1.800 millones de chicas y chicos con edades entre 10 y 24 años, según datos de la ONU.
Se trata de un sector poblacional muy vulnerable si no recibe la atención, los cuidados y la educación que merece, entre otros derechos humanos básicos de los cuales deben gozar pero, al mismo tiempo , entrañan la maravillosa potencialidad del presente y del futuro. Y no solo de ellos, de la humanidad.
En el planeta no pocos, tal vez millones o cientos de miles se ven obligados a vivir en zonas de conflictos, padecen hambre crónica, pobreza extrema, no están alfabetizados o sin garantías de escolarización correspondiente a sus edades. Mucho menos, protegidos por programas de salud desde su nacimiento.
Ese drama es ajeno totalmente a la niñez, la adolescencia y la juventud cubana, un logro de nuestra sociedad que se ha mantenido con gran esfuerzo, voluntad política y con amor de todos.
Desde las aulas, pues en esta bloqueada isla del Caribe, la enseñanza general es obligatoria hasta los niveles medios, niñas, niños y jóvenes en general participan en múltiples actividades sociales, escolares, deportivas, culturales y de formación vocacional en las organizaciones estructuradas en la vida del país.
A través de los colectivos pioneriles creados para los más pequeños y la UJC, se jalonan múltiples actividades que celebran puntualmente los Días de la Infancia, del Estudiante, de los Niños, en fin, todo un espectro amplio te intereses.
No obstante el bloqueo general que Cuba padece afecta la salud de niños y jóvenes que tienen graves padecimientos, debido a la falta de medicamentos, y desde luego hay problemas aislados muy puntuales originados en familias disfuncionales que reciben atención de organismos pertinentes.
Este 12 de agosto, aunque nuestros escolares disfrutan el último mes de vacaciones, hay convite de tareas con énfasis en lo recreativo, deportivo y cultural, pero también en la realización de actividades en pro de la conservación del medio ambiente, para contribuir a la disminución del calentamiento global, conocer mejor leyes del tránsito y el ahorro de energía. Temas muy necesarios dentro del entramado de la vida cotidiana actual.
Será pues un día alegre, de festejos y de contribución a la vida comunitaria. Excelentes propósitos.