El bien preciado de la libertad que tanto ha convocado a los cubanos a lo largo de su historia, ha sido también motivo de inspiración en el antiguo arte de la escultura, pues se erigieron estatuas que la representan siempre como una mujer, esculpida en la piedra según los cánones de la belleza griega, tan modélicos a nivel universal, hasta
principios del siglo XX.
Aunque no abundan, se conoce la existencia muy poco divulgada en los actuales tiempos modernos, de tres estatuas dedicadas a la Libertad en el suelo cubano.
No son nuevas y fueron creadas a principios del siglo XX. Dicen que la más añeja está enclavada en Puerto Padre, un encantador pueblo marinero, con funciones portuarias, de la oriental provincia de Las Tunas.
Está ubicada en el Parque de la Independencia desde el 16 de octubre de 1904, aunque con la información errónea de que fue inaugurada en 1902, a fin de que pareciera haber coincidido con el nacimiento de la república.
En mayo de 1906 en Remedios, otrora Villa de San Juan de los Remedios, en la calle Eugenio López, entre Rolando Pedroso y José Martí, se inauguró otra estatua en el parque “Francisco Javier Balmaseda”. Todo el mundo la llama La Libertad, sencillamente.
En otro poblado oriental de pescadores, la hermosa Villa blanca de Gibara, provincia de Holguín, se levanta la tercera estatua alegórica a la libertad.
Su sitio es en el Parque Calixto García, donde radicó la vieja Plaza de Armas.
La promotora de la escultura, Doña Enriqueta de la Torre, se empeñó en la recaudación de fondos entre los vecinos del poblado cuando al fin el Ayuntamiento le diera luz verde a su iniciativa. Fue inaugurada el 10 de octubre de 1915, en homenaje al grito de independencia que iniciara la primera campaña libertaria.