La Madre Teresa de Calcuta, notable misionera que dedicó su vida a ayudar a los más desposeídos, a promover la paz y la solidaridad en todo el mundo, tiene en la capital cubana un hermoso lugar, donde turistas y habaneros acuden a homenajearla y venerarla.
Y es que prácticamente no hay ser humano que habite en el planeta tierra que no conozca, al menos de oídas, a esta respetable religiosa que no escatimó tiempo ni esfuerzo por ayudar a los más pobres. Entre sus obras está la fundación en 1950 de la orden de las Misioneras de la Caridad en Calcuta, a través de la cual desplegó un gran trabajo con los desposeídos y moribundos.
Su verdadero nombre era Inés Gonxha Bojaxhiu y nació en Skopie, Macedonia del Norte en 1910. A los 18 años de edad decidió su vocación misionera y se trasladó a Dublín, Irlanda, para ingresar en la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, que llevaba a cabo un importante trabajo docente en la India y a donde se trasladó y se convirtió en ciudadana de ese país asiático en 1950.
La Madre Teresa de Calcuta, visitó en dos ocasiones la mayor de las Antillas, en la primera apenas estuvo poco tiempo, pues fue en tránsito por el aeropuerto internacional José Martí.
En la segunda oportunidad en 1986 permaneció en la capital cubana varios días, durante los cuales participó en varias actividades organizadas en su honor por las autoridades eclesiásticas del país y, también, sostuvo un encuentro con el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, a quien le obsequió una imagen de Nuestra Señora Milagrosa, esculpida en marfil.
Su destacada labor como misionera le valió para ser una de las 13 mujeres que en el mundo ostentan el Premio Nobel de la Paz y, además fue canonizada por el Papa Francisco en el 2018 Ubicado en la parte trasera del Convento de San Francisco de Asís, en la Habana Vieja, se encuentra el Jardín que rinde homenaje a esta insigne misionera, inaugurado en 1999, donde está una escultura de bronce realizada por el artística José Villa Soberon, vestida con su acostumbrado habito y sentada en pose meditabunda.
Quizás como otra forma de homenajear a esta venerable santa, en el jardín reposan los restos de Eusebio Leal, el gran conservador de La Habana Vieja, así como otras destacadas figuras del mundo del arte y la cultura de la isla, entre ellos Emilio Roig Leuchsenrin, primer historiador de la ciudad y su esposa. La ceramista Marta Arjona, el pintor Juan Vicente Rodríguez Bonachea, el fotorreportero, Liborio Noval y el poeta Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, entre otros también se encuentran allí.
Si usted llega a La Habana, no deje de visitar el Jardín de la Madre Teresa de Calcuta, pues es un lugar que invita al reposo, la espiritualidad y, a la vez, sirve para rendir homenaje a esa insigne religiosa.