Los hermosos Jardines de Hershey, muy próximos al poblado de Santa Cruz del Norte en la bella provincia de Mayabeque, encierran toda una gran leyenda pues en esa zona hace ya poco más de un siglo se inició la construcción de un poblado, un central azucarero y comenzó el servicio del tren eléctrico, el único de su tipo en Cuba, que unió el poblado habanero de Casa Blanca con la provincia de Matanzas.
Este enclave pequeño, pero muy pintoresco y encantador todavía, a tantos años de su surgimiento, se originó a partir de un central azucarero nombrado también Hershey, en honor a su propietario, el norteamericano Mr. Milton Hershey.
Como se fue haciendo costumbre en Cuba, sobre todo a partir de principios del siglo XX, aunque en el siglo XIX ya había propietarios y latifundios estadounidenses en sus predios, junto a haciendas de oligarcas nacionales, alrededor de los centrales, piedras angulares de la economía cubana, nacían los llamados bateyes donde vivían empleados administrativos y trabajadores de una alta calificación técnica, en una sección más confortable y los más pobres en un caserío alejado y humilde.
Casi todos los bateyes de los más grandes ingenios criollos empezaron a florecer como ese a partir de los años 30, con marcado estilo norteamericano. Pero era natural que el de Hershey tuviera acentuada la característica de villorio norteño, por su propietario Se construyeron bajo la asesoría de tecnólogos y diseñadores estadounidenses, con viviendas de fina madera, amplias, muy bonitas y confortables. La comunidad de Hershey contó con casas hermosas, rodeadas de jardines, algunas con chimeneas, muy ventiladas, pulcras, en un estilo lleno de belleza.
Una peculiaridad además fue el famoso tren de Hershey, que ya desde aquella época rendía un itinerario que lo hizo muy conocido. Junto con el propio pueblo es una reliquia del pasado, de la que todavía se habla con inmenso cariño.
Cuentan que en 1960 el tren de Central Hershey se convirtió en el "Camilo Cienfuegos" de la División de Ferrocarriles de Cuba. Fue esta la última línea de tren eléctrica de Cuba y continuó sin cambios durante los siguientes 40 años.
Un pequeño punto y aparte de realce merecen los Jardines de Hershey, abiertos en 1984. Con una copiosa floresta y variada fauna son irrigados por un río, en una suerte de prado que antes cumplió la grata función de sitio recreativo a los trabajadores del ingenio azucarero. Un sitio florecido, fresco y bello que le ofrecerá el esplendor del trópico y la vida silvestre cubana.