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Llegando a las Fiestas de Fin de Año y más

Teresa Fiel
31 Dec 2023
Llegando a las Fiestas de Fin de Año y más

Muy esperadas y celebradas han sido siempre en Cuba las festividades por el fin de cada año, el 31 de diciembre, y las del advenimiento del Año Nuevo, el primero de enero, como culminación de una serie de celebraciones hechas en familia o reuniones de amigos iniciadas en firme el 24 de diciembre, día de la tradicional Nochebuena.

Nada nuevo bajo el sol, se dirá, pues se trata de viejas costumbres que en las naciones forjadas en la cultura cristiana occidental rigen. Solo añadimos que aquí la del Año Nuevo coincide con cada aniversario del triunfo de la Revolución cubana, celebrado de muy buen grado con armonía en medio de ese gran clima de alegría popular.

En fin, fiestas y más fiestas siempre llevadas a cabo en el seno de las más humildes y sencillas familias cubanas, sobre todo, con el aderezo de la gran riqueza añadida a los jolgorios por costumbres y tradiciones aportadas por el fuerte componente africano presente en nuestra sangre e idiosincrasia.

Porque aquí, a Dios gracias, el que no tiene de congo tiene de carabalí y el color del mestizaje cubano lo matiza todo.

En cuanto al archifamoso 31 de diciembre, hacia mediados del siglo XX el consumismo ya instaurado en el país había creado la tendencia en salir a festejarlo fuera de la casa, asistiendo a una cena especial, bailable o cabaret, según las posibilidades de cada quien, acompañado por parejas o amistades, todos dispuestos a celebrar la ceremonia de las campanadas, la sidra, vino o champán, al unísono con las famosas uvas.

¿Dónde vas a pasar el 31? se preguntaban con insistencia, ya fueras rico o pobre, y se daba lo que no se tenía adquiriendo ropa nueva y zapatos flamantes, para la ocasión. Dicen que había un frenesí.

Luego, por un largo tiempo, los más jóvenes disfrutaron de cierto cambio en las costumbres que tendieron a celebrar la despedida del año en un entorno más familiar, en la encantadora compañía de miembros de las distintas generaciones, así como de algunos amigos muy apreciados.

Esta vuelta a la casa como los tatarabuelos fue muy entrañable. Sin embargo, ahora vuelve el movimiento y se practican con armonía, poniéndose de acuerdo, todas las variantes existentes. La vida es cambiante.

En general, por muy difíciles que estén los tiempos la fiesta, el baile, el ron y la música son infaltables en el 31 y primero de enero de los cubanos. Se ha recuperado la costumbre de organizar, sobre todo a partir del Año Nuevo, bailables en distinta plazas de los municipios de todas las provincias, con la participación de las mejores orquestas.

Un especial aparte nos merece hablar de los preparativos de la infaltable cena del 31 de diciembre que en cada casa o familia cubana se debe realizar casi como un rito de buen agüero o exorcismo para un nuevo año mejor.

Generalmente es el cerdo asado, el congrí de moros y cristianos u oriental, o el arroz blanco y los frijoles negros especiales, la yuca con mojo y los tostones de plátano verde fritos el menú ideal para esa ocasión.

Pero aquellos que no han logrado conseguirlo o cuidan su colesterol son felices con pollo u otro tipo de carne.

Todo eso se acompaña con ron cubano, cerveza bien fría y vino. En el Oriente todavía está entronizada la costumbre de comer casabe mojado, un plato de origen aborigen, buñuelos y rosquitas, unas golosinas artesanales bendecidas por la tradición.

Es impensable para un cubano reyoyo, por muy difícil que sea su situación, pensar en pasar por alto el 31 de diciembre y dejar de ver con plena alegría la llegada del nuevo año.

En esos momentos echa mano de viejas costumbres y rinde culto hasta a divertidas supersticiones, algo que a todos encantan. Gustan mucho de sanear los ambientes hogareños a partir del momento en que dan las 12, arrojando agua limpia desde una ventana hacia el exterior.

Y hasta hay quien da la vuelta a la manzana donde está su domicilio, portando una maleta, para atraer la posibilidad de viajar al exterior felizmente en el nuevo año.

El cariño, la solidaridad y el amor se prodigan a mares en esos momentos, como en todas partes, en esta tierra. Las videollamadas, el envío de fotos y los intercambios al momento enriquecen por acá desde hace pocos años esa experiencia.

Hay coterráneos que recorren enormes distancias, dentro y fuera del país, con tal de pasar unos bellos momentos fugaces abrazando a sus hijos o a sus padres en tales ocasiones. Así es, el Fin de año es Viejo y es Nuevo en esta ¡Cuba linda!

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