CubaPLUS Magazine

Pasado y presente en la Hacienda de Guachinango

Amanda Bedia
05 Sep 2023
Pasado y presente en la Hacienda de Guachinango

Fundada en los predios de una finca ganadera explotada antes por una retahíla de distintos propietarios, la Hacienda de Guachinango comenzó a ser conocida después de la construcción de su hermosa vivienda principal, a fines del siglo XVIII.

Pasado y presente en la Hacienda de GuachinangoAl cabo de tantísimos años, restaurada y conservada a partir de un proceso iniciado por el estado cubano, su último dueño, la antigua mansión colonial constituye un lugar de interés turístico muy notable en el llamado Valle de los Ingenios, Patrimonio de la Humanidad, cercano a la preciosa ciudad cubana de Trinidad, en Sancti Spíritus.

La antigua vivienda se levanta en un área de 392 metros cuadrados y es una suerte de museo que cuenta como frontón un magnífico portal que da paso al salón recibidor, escoltado por habitaciones a uno y otro lado.

Un gran arco mixtilíneo comunica la sala con el comedor desde donde también fluye en armonía el enlace a los aposentos (habitaciones), mientras en los extremos del rectángulo estructural se instalaron los despachos u oficinas de trabajo.

En esa mansión, típica de su época fundacional, se dio gran protagonismo al portal, con techumbre de tejas sostenido por horcones de madera dura, con un aire recio y rural que todavía le da un gran encanto.

Pasado y presente en la Hacienda de GuachinangoCerca de esa hacienda bulló en su tiempo la incesante actividad del ingenio Guáimaro, el cual como en Manacas-Iznaga y Guachinango se conservan las rejas de madera preciosa de las ventanas, primer material usado en Cuba para los barrotes, antes de pasar a la forja filigranada del hierro.

Guachinango tiene el mérito de cristalizar una época anterior y propiciadora del esplendor económico y cultural que después tuvo la zona del Valle de los Ingenios, afincado el siglo XIX, cuando transcurrió el famoso boom de la industria azucarera cubana, generador de la prosperidad de Trinidad.

Otros elementos de valor en la finca de Guachinango son las tallas en forma de media luna y florones colocados en tableros, elaborados en tiempos iniciales.

Hoy el entorno de la mansión es perfecto para hacer paseos a caballos o recorridos a pie que pueden llevar a variados sitios de interés como los baños en el río, observación de aves y conocer la hospitalidad y alegría de los lugareños.

Allí, podrá conocer la vieja costumbre de obtener polvo de café a partir de un instrumento primitivo llamado pilón, donde se pulveriza con paciencia el grano tostado e, incluso, podrá poner los arreos a un caballo donde cabalgará si lo desea.

Y si quiere también ordeñar a una vaca, lo hará, así como dar de comer y alimentar a pequeños animales domésticos. Actos muy simples pero elementales, casi desaparecidos, debido al ritmo de la modernidad. No obstante, producen paz y bienaventuranza.

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