Con poco más de 10 años establecida como tal, Artemisa es una provincia llena de pujanza y bonitas tradiciones, vecina por los lados sur y oeste de la capital cubana y una de las regiones más fértiles de Cuba, extendida por una espléndida llanura roja y suelos arcillosos.
La habitan poco más de medio millón de personas, distribuidas en 11 municipios: Bahía Honda, Candelaria, San Cristóbal, Mariel, Guanajay, Caimito, Alquízar, Artemisa, Güira de Melena, San Antonio de los Baños y Bauta. Sus principales conglomerados urbanos son Artemisa, la capital administrativa, San Antonio de los Baños y San Cristóbal.
Aunque es predominantemente llana, al norte se extienden elevaciones de la Sierra del Rosario y allí radica la bella comunidad Las Terrazas, en medio de un entorno social donde se vive y trabaja bajo normas muy amorosas en defensa de la naturaleza.
Como imagina, una tierra pródiga como esa genera una vida intensa y de ricas costumbres.
Pero ahora nos referiremos solo a la gastronomía o culinaria artemiseña, cuyas tradiciones son motivo de un creciente orgullo local, pues tienen un vínculo muy estrecho con la feracidad de la tierra que los cobija.
Uno de los platos de esta región más famosos, incluso a nivel nacional, es el Pollo cajío, una receta popular que nació en el pobladito pesquero del mismo nombre, ubicado al sur de la provincia. Consiste en trocitos de pollo de aproximadamente dos pulgadas que, tras ser marinados por varias horas en una salsa agridulce muy especiada, se empanizan y fríen, aunque también puede elegir cocinarlos al horno o estofados, en ese caso, sin enharinar.
Los lugareños también se jactan, con razón, de hacer los mejores flanes de calabaza del país, señalando con modestia que ello se debe a la calidad del fruto que crece en aquellas tierras insuperables y no a la mano de ningún chef mago. Vaya usted a saber…
Otro plato especial de Artemisa es el bistec laurel, hecho a base de cerdo o pollo, con aditamentos de queso y condimentos perfumados y profundos. Delicioso. No finalizaremos sin citar una golosina o postre estrella: la sopita de miel, de origen hispano pero aplatanado en la región. Un festín de rebanadas de pan aderezados con miel, maní, ajonjolíes y otros secretos, que le encantará.