Los amantes de la naturaleza tienen en Cuba múltiples lugares donde vacacionar en entornos ideales para pasar días de tranquilidad y sosiego, en contacto directo con la foresta, sin que el ruido citadino, entre otras condiciones no deseadas, los perturben.
El Valle de Viñales, La Ciénaga de Zapata son ejemplos de esos sitios y en Villa Clara, en el centro de la isla, Cubanacan tiene un lugar sin igual. Se trata del hotel Horizontes La Granjita, con categoría tres estrellas, cuyas habitaciones, casi todas con balcón, están ubicadas en bungalows parecidos a los bohíos de los campesinos cubanos, donde los árboles y los jardines tropicales hacen que la instalación forme parte de la naturaleza.
En una reciente visita que realizamos al hotel, Yanisley Sanetis, comercial del complejo Cubanacan en esa provincia, explicó las facilidades y atributos de la instalación que constituyen grandes atractivos para escoger tan bella instalación cuando un turista visite Cuba.
“ Un total de 91 habitaciones, entre ellas una junior suite, el resto son estándar , aunque también se puede disponer de triples, de acuerdo a las necesidades de los clientes, forman parte de ese alojamiento que, a juicio de quienes han disfrutado unas vacaciones allí, es un remanso de paz”, informó la ejecutiva.
Dentro de sus facilidades, continuó explicando la especialista, están dos restaurantes: uno al aire libre, denominado La Arboleda, preferido casi siempre por los clientes que visitan la instalación, pues pueden disfrutar de un almuerzo campestre, con talento artístico y con todo lo que es la comida al carbón y la sazón criolla.
Además, cuenta con el restaurante Palmar, climatizado, con capacidad para 200 personas, donde también se ofertan platos de la comida internacional. La piscina con animación tanto diurna como nocturna; el área de la recepción, así como servicios complementarios, entre ellos la tienda de Caracol, donde los clientes pueden adquirir souvenirs y la renta de autos, están también entre las ofertas del alojamiento, señaló.
Algo que distingue a la Granjita, como su nombre indica, es que es un producto genuino de naturaleza y cuenta con un organopónico de 1,62 hectáreas, vinculado estratégicamente con proyectos de desarrollo local en las comunidades aledañas al hotel que contribuye a potenciar el turismo sostenible en el territorio, explicó.
Frutas y vegetales se cosechan en el organopónico que los turistas consumen en los restaurantes y, además, hay animales propios de la granja, con los cuales los visitantes pueden experimentar un intercambio estrecho: puedan ordeñar las vacas y las chivas. Por ello siempre se dice que en la Granjita se consume de “la granja a la mesa”, dijo Sanetis.
Finalmente, la ejecutiva explicó que una de las fortalezas del hotel es su ubicación. Se encuentra a solo un kilómetro y medio de la capital provincial por lo que es ideal para el turismo de circuitos.
Además, está a cinco kilómetros del aeropuerto de la ciudad y muy cerca de la arteria que conduce a la cayería norte, donde le esperan las paradisiacas playas de Cayo Santa María.
“ La mayoría de los clientes que nos visitan vienen y disfrutan del almuerzo en tránsito y pueden llegar acá a la instalación, restaurarse y continuar el viaje, algo que lo distingue”, enfatizó.
Nada que si usted está de transito por esa central provincia cubana, lléguese a la Granjita, donde además de reponerse del viaje podrá disfrutar de un exquisito entorno y, lo más importante; de un almuerzo o cena típicamente cubanos con productos frescos directos de la “granja a la mesa”.