Para Diana Balboa, destacada miembro de las artes plásticas cubanas, la condición de artista siempre se lleva dentro, de ahí que ella cambiara su profesión de maestra por la de grabadora, al necesitar elaborar recursos fundamentales en la enseñanza, como láminas y maquetas.
“Sentí que necesitaba un conocimiento profesional más profundo, más interesante para poder hacer esos recursos, y ahí empecé a estudiar en San Alejandro (academia de Artes Plásticas), buscando eso”, declaró la artista a esta revista.
“Yo no tenía una pretensión de vuelo artístico como tal, porque la profesión de maestra la amaba. La pedagogía siempre ha sido un fenómeno que creo que también es inherente al artista visual, porque los artistas visuales de una manera u otra vamos mostrando cosas, enseñando cosas. Y entonces, ya en el mundo de la pintura, en el mundo de una escuela de arte, eso lo va envolviendo a uno y lo va transformando, y me llevó a buscar otros perfiles más amplios”, señaló.
Aunque Balboa no se graduó en San Alejandro, cursó allí los dos primeros años de la carrera, durante los cuales se vinculó con algunos colegas artistas, maestros, profesores, y pudo conocer las tendencias del grabado y el Taller Experimental de Gráfica de la Plaza de la Catedral.
“Este lugar, continuó, es mi segunda casa y, a veces siento que es la primera, porque aquí, donde nos encontramos, he desarrollado toda mi obra más importante.
“Me he expresado en el dibujo y también en la pintura, en la cerámica. He hecho instalaciones, cosas matéricas, en fin, todo lo que puede ocurrir y transcurrir en muchos años de creación. Pero yo me siento fundamentalmente grabadora. El grabado es un arte que fue considerado en su momento un arte menor, como le pasó a la fotografía, como le pasa ahora al arte digital. La gente cuando ve técnicas de por medio piensa que no es un arte, sino un oficio, pero, realmente, detrás del ojo del fotógrafo está el artista, detrás de la mano, detrás del grabado está el grabador y así sucesivamente”, significó.
“Grandes maestros como Durero y Goya, por ejemplo, empezaron a hacer arte en el grabado y esa dimensión magnífica que tiene el grabado se produce por la impronta de la sorpresa que el trabajo implica, porque el grabado es ingobernable”, opinó.
“Creemos que gobernamos la técnica, porque cuando imprimes, crees que trabajas con todo tu conocimiento, pero cuando imprimes, hay una sorpresa que puede ser un gran defecto o una gran realización. Ahí, la inteligencia del artista, del grabador, está en saber manipular, utilizar, continuar en esas sorpresas, en esa impronta inesperada que tiene el grabado. Es muy emocionante”, dijo con entusiasmo.
En poco más de 50 años en el mundo del grabado, Balboa ha participado en 60 exposiciones personales y 200 colectivas, entre las que mencionó, en especial, la realizada en Guernica, en el norte de España. “Una exposición que yo recuerdo con mucho cariño, porque me emocionó mucho poder hacer allí una muestra personal, con esa historia tan tremenda que tiene el pueblo de Guernica. Una exposición con trascendencia en el mundo del sentimiento, de la solidaridad humana, de la conciencia de humanidad, de los desastres, que no debemos perder en la memoria, pero debemos seguir trabajando en el sentido de llevar la paz al mundo, que es lo más importante”, consideró.
Mas adelante mencionó también muchas otras exhibiciones, en México, Alemania, Suecia y, sobre todo en España. En Cuba ha expuesto su obra infinidad de veces y significó la presencia de su trabajo en el Museo Nacional de Bellas Artes, considerado el más importante de la isla.
Balboa ha sido acreedora de numerosos reconocimientos y premios, entre ellos la Medalla por la Cultura Nacional en el 2002, por sus aportes extraordinarios a favor de los valores imperecederos de la cultura cubana y universal.
Entre sus próximos proyectos mencionó una exposición en Madrid por su 80 cumpleaños, que cuando esté circulando la revista ya estará abierta y que se denomina “Jugar es suspirar”, y su participación en la próxima Bienal de La Habana.
Esta creadora, amante de la paz por excelencia, quiso terminar su entrevista llamando a “todos los artistas del mundo, todos los intelectuales y todos los seres de corazón a decir en estos tiempos: que cese el genocidio en Gaza, que no maten más niños por hambre y por bombas”.