Ubicado en la ciudad villaclareña de Caibarién, el Museo de la Agroindustria Azucarera Marcelo Salado, es un importante centro cultural e histórico que rinde homenaje a la rica tradición de ese sector del país.
Se encuentra en lo que fue el central azucarero de igual nombre, que jugó un papel fundamental en la economía y la sociedad cubana, especialmente durante el auge de esa industria en el siglo XX.
En ese importante espacio hay una extensa colección de objetos, documentos y maquinaria que ilustran el proceso de producción del azúcar, desde la siembra de la caña de azúcar hasta el producto final. A través de sus exposiciones, los visitantes pueden aprender sobre la historia de la industria en Cuba, sus técnicas de cultivo y producción, así como la importancia económica y social que tuvo en el desarrollo del país.
Guiados por un especialista, la visita al museo comienza con una degustación del exquisito jugo de la caña de azúcar, guarapo como se le llama en Cuba, y después se puede saborear algún ron cubano, pues todos los espirituosos producidos en el país son obtenidos del azúcar.
Inaugurado como central (fábrica) en 1831 fue convertido en museo en el 2002 por decisión de la máxima dirección del país, al ser el más antiguo en ese momento.
Asimismo, el museo incluye vídeos sobre la tradición azucarera cubana, maquetas de trabajadores en el proceso de producción del azúcar, desde el corte de la caña hasta la obtención de los cristales del dulce producto y, además, dispone de un área dedicada a locomotoras a vapor, espacio conocido como Museo del Vapor, donde hay una colección de esas máquinas del siglo XIX, incluida la mayor de Latinoamérica.
Y algo sumamente atractivo que gusta mucho a los visitantes es el recorrido final por el centro pues incluye un paseo en un tren a vapor que tiene más de 117 años y que fue recuperado por los propios trabajadores de la institución, quienes no escatiman tiempo ni esfuerzos por mantener en las mejores condiciones esas muestras, testimonio de la dulce historia de esa industria.
Este museo es un destino imprescindible para quienes deseen conocer más sobre la historia cubana, la importancia del azúcar en su desarrollo y la herencia cultural que ha dejado en la población. Su ubicación en la provincia de Villa Clara, una de las áreas más emblemáticas de la producción de azúcar en la isla, lo convierte en un referente del turismo cultural en Cuba.