Para hablar del Museo Nacional de Artes Decorativas es imprescindible mencionar la mansión que le sirve de sede, pues pudiera decirse que es considerada una obra de arte de la arquitectura; así que estamos en presencia de una muestra de arte dentro del arte.
Construida entre los años 1924 y 1927 esa bella casona tuvo inicialmente diseñada para que fuera una edificación francesa. No obstante, según se cuenta, dos arquitectos cubanos terminaron siendo los responsables de la obra que finalizó como una edificación de estilo ecléctico.
El museo alberga una impresionante colección de arte decorativo que abarca desde el Renacimiento hasta el siglo XX e, incluye, gran variedad de objetos, entre los que se encuentran muebles, cerámicas, vidrios, textiles y metales, que representan diferentes corrientes artísticas y períodos históricos. La colección destaca por su diversidad, con piezas de Europa, Asia y América, y también ofrece una mirada a la rica tradición artesanal de Cuba.
Su valioso caudal artístico alcanza el volumen de 33 000 piezas, sumadas las que se encuentran en exhibición en sus salones suntuosos y los que atesoran sus almacenes. Entre estos tesoros están los que reflejan el arte, en mobiliario, cuadros, vajillas y decorados de los reinados de Luis XV, Luis XVI y Napoleón II, así como objetos de culturas orientales, fechados desde los siglos XVI a XXI.
La planta baja que da acceso a la sección especializado tiene un magnífico vestíbulo y un gran salón, ambos muy suntuosos, decorados con muebles y aditamentos de tres grandes estilos franceses: el Rococó, el de Regencia y el de Transición, organizados con una exquisitez y un tecnicismo que despierta admiración.
Uno de los aspectos más llamativos de este importante centro es su compromiso con la conservación y la divulgación del patrimonio cultural, organizando exposiciones temporales, talleres y actividades educativas que buscan involucrar a la comunidad y fomentar el interés por las artes decorativas.
El museo no solo es un espacio de exhibición, sino también un lugar de encuentro para los amantes del arte, donde se celebran conferencias y eventos culturales. Su arquitectura, con elegantes salones y bellos jardines, añade un atractivo adicional que lo convierte en un destino imperdible para quienes visitan La Habana.
Fotos Prensa Latina