Bajo el nombre de Adolfo José Guzmán González nació en La Habana el 13 de mayo de 1920 un niño que al cabo de los años se convirtió en uno de los compositores y cultores más descollantes del cancionero romántico nacional, autor de piezas inmortales como No puedo ser feliz y Te espero en la eternidad, verdaderos clásicos con un sinfín de versiones e
intérpretes.
Este pianista si se quiere de ensueño mantuvo una carrera fecunda y trabajó casi hasta la hora de su muerte, ocurrida el 30 de julio de 1976, dirigiendo orquestas en la televisión, teatros y
espectáculos musicales. Con razón, el más importante concurso de composiciones de la actual cancionística nacional se honra con su nombre.
Inició su carrera, luego de concluir sus estudios de piano, composición y armonía, como pianista acompañantes de cantantes, en un recorrido imparable que lo llevó a respaldar con
su ejecución a figuras como Libertad Lamarque, en momentos determinados.
Desde 1945 comienza a dirigir diferentes orquestas en cabaret y teatro, forjando su versatilidad y prestigio. Ya en 1948 se le ve con orquesta propia y haciendo orquestaciones para Ignacio Villa, el famoso Bola de Nieve y la estrella mexicana Jorge Negrete.
Los años 60 son de cimentación al frente cuartetos de cantantes estelares del país y como director de la célebre orquesta Riverside. Hace importantes incursiones en el teatro musical.
Se conocen sus composiciones como autor, de innegable calidad, desde fines de la década de los 30, con Luna del congo, y otras como Tu voz, Vuelve, Acapulco, Mi corazón y yo, Esta noche
te encontré… que hablan de su invencible sentimiento romántico, trasmitido siempre a través de una obra de gran belleza melódica y poética.
Su nutrido repertorio de composiciones es un tesoro, y sería imposible de citar siquiera en estas líneas. Aunque su fuerte fue la canción de amor vista en el estilo más habitual, hizo
temas de contenido patriótico, himnos y otros como música incidental, también de gran valía.
Su creación artística fue profundamente cubana, con una identidad nacional, según los entendidos que viene desde lo más hondo de su ser. Gloria a Adolfo Gúzmán.