Un amigo de Yadiel Veunes Alonso, el Chino Zapata, también observador de aves, le regaló una cámara y con esta fue que capturó su primera instantánea. En entrevista para CubaPLUS Latinos, Veunes Alonso nos comentó.
“Cuando tomé la foto en la que vi a ese sujeto tan colorido, un Carta Cuba, y sentí la magia de congelar el instante con el bosque de fondo, que genera un lente telefoto, quedé encantado. No fue una imagen técnicamente perfecta, pero sí me provocó mucha curiosidad. Ello me hizo estudiar ese tipo de fotografía y sentir la necesidad de salir al monte una y otra vez”.
En esta variante de fotografía de naturaleza es muy importante la planificación, nos explicó Yadiel, quien en 2024 y 2025 fue ganador del Gran Premio del Concurso Naturaleza Digital, evento que cada año convoca el Complejo de Turismo Topes de Collantes, así como de otras dos ediciones digitales, aunque ha confesado en otras ocasiones que sus instantáneas no están motivadas por certámenes, sino por satisfacción personal.
“Antes de apretar el obturador, apuntó, tienes que estudiar la especie a fotografiar, comportamiento y hábitos, anticipar la luz. Gracias a ello, una escena común puede transformarse en una imagen con intención, emoción y significado. La cámara registra lo que ve, pero el estudio en el terreno es quien decide cómo y por qué contar esa historia”.
Con estas imágenes, señaló, pretendo hacer un aporte a la conservación, que las personas conozcan la belleza de nuestras aves, sobre todo las endémicas, y que sean conscientes del daño que produce el tráfico de especies y la caza furtiva. “Intento despertar admiración, respeto y conciencia; mostrar la belleza, pero también la fragilidad de los ecosistemas. Cuando trabajo con comunidades o personas, me interesa resaltar la dignidad, la identidad y las historias que habitan en lo cotidiano. Más que documentar, busco provocar una emoción y dejar un mensaje que invite a mirar con más atención y a valorar lo que muchas veces damos por sentado”.
Para ser un fotógrafo relevante, dice que se necesita mucha pasión, amor hacia la naturaleza y una paciencia extrema, especialmente en la fotografía de aves, donde la frustración es parte del proceso. Y, entre otros requerimientos, menciona:
Espera: la capacidad de pasar horas en un “hide” bajo el sol o la lluvia para lograr el ángulo perfecto es lo que construye un portafolio sólido. Adaptabilidad: que en Cuba incluye la habilidad para trabajar con los recursos disponibles, sacando el máximo provecho a la luz natural y al entorno. Composición: buscar ángulos inusuales o juegos de luces y sombras que conviertan un registro biológico en una obra de arte. Consistencia: que alguien vea una foto y pueda decir “esta es de él o ella” por el manejo del color o la atmósfera. “Tener un sello personal; la técnica se aprende, pero la mirada se cultiva”, subrayó.
Ante tanta competencia y un mundo de fotografía contemporáneo tan diverso ¿tienes alguna sugerencia para los amantes del lente que recién comienzan este camino de la fotografía de naturaleza?
“Estudia a tu sujeto antes que a tu cámara, no salgas solo a ‘buscar’ fotos; sal a entender el ecosistema. Aprende sobre comportamientos, si conoces los cantos, los horarios de alimentación y las épocas de anidación, estarás en el lugar correcto antes de que el ave llegue. Observa sin disparar, dedica tiempo a mirar a través de binoculares. Entender el lenguaje corporal de un ave te permitirá predecir el momento exacto en que despegará o cazará. Domina la luz natural en la fotografía de aves, la luz es tu mejor aliada o tu peor enemiga”.
Y para concluir la entrevista, este guajiro matancero, amante de la naturaleza, como él se autoproclama, desea resalta lo siguiente:
“La paciencia como filosofía de vida finalmente. Mi trabajo me ha enseñado una filosofía de paciencia y respeto. En un mundo que va tan rápido, la fotografía de aves te obliga a desacelerar, a escuchar y a esperar. Esa ‘lentitud’ me permite capturar comportamientos íntimos y naturales que solo se revelan cuando el fotógrafo logra integrarse al entorno sin ser una amenaza. Esa conexión íntima es lo que intento transmitir en cada encuadre”.
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