El pasado 5 de mayo la mirada de México se dirigió hacia las celebraciones de Puebla de Zaragoza, ciudad del centro del país que hace 152 años escribió páginas heróicas para la historia de la nación latinoamericana.
Ese día del año 1862 las tropas del Ejército de Oriente, bajo el mando del general Ignacio Zaragoza, vencieron a fuerzas invasoras del Segundo Imperio Francés y lograron evitar, al menos momentáneamente, la instauración del dominio galo sobre tierras mexicanas.
Más de siglo y medio después, la capital del estado de Puebla incita al visitante a recorrerla entre imponentes rascacielos y el espíritu colonial del centro histórico; entre la bohemia del Barrio del artista y la suntuosa belleza de la Capilla del Rosario, que llegó a ser considerada la octava maravilla del mundo.
Una parada obligada para descubrir la localidad es el Fuerte de Loreto, antigua edificación militar devenida museo, el cual sirvió como cuartel de operaciones del Ejército de Oriente durante la intervención francesa y fue uno de los primeros puntos atacados durante la batalla del 5 de mayo. Otro lugar ineludible es la catedral Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, construida entre los siglos XVI y XVII, de estilo herreriano, con fachadas renacentistas e interiores barrocos.
Esta construcción religiosa, próxima al Zócalo de la ciudad, es una de las obras con más majestuosidad del Centro Histórico de Puebla, que fue declarado en 1987 Patrimonio de la Humanidad.